La Nación: Ambicioso plan de Lula contra el delito
SAN PABLO.- Brasil, donde hay 115 homicidios por día, tendrá a partir de agosto un programa para intentar contener la violencia en las principales ciudades del país.
El presidente Luiz Inacio Lula da Silva aprobó ayer el Programa Nacional de Seguridad Pública con Ciudadanía (Pronasci), presentado por su ministro de Justicia, Tarso Genro. Va a ser lanzado oficialmente el 1° de agosto.
La idea es gastar aproximadamente 500 millones de dólares por año durante diez años en las 11 ciudades del país que tienen el mayor índice de violencia: San Pablo, Río, Vitoria, Belem, Recife, Maceio, Salvador, Porto Alegre, Belo Horizonte, Curitiba, y Brasilia.
El objetivo son los jóvenes, principales víctimas y victimarios. En este momento, hay 240.000 jóvenes de entre 15 y 29 años en prisión y otros siete son detenidos cada hora. A los que estén presos se los va a alfabetizar, si es necesario, e introducir en cursos técnicos. Por cada año de estudio podrán deducir dos de la condena.
El gobierno espera que en octubre se puedan poner en marcha las acciones del programa. Los resultados, dijo el ministro Genro, recién se van a percibir en 2010, último año del segundo mandato de Lula.
El programa engloba 72 acciones diferentes relacionadas con la seguridad, que abarcan aspectos tales como las modalidades de represión del crimen y las políticas sociales de prevención y asistencia. E incluye la construcción de 187 cárceles: 160 para jóvenes y 27 para mujeres. Se ampliará así el sistema penitenciario con lugar adicional para 46.000 detenidos.
Las ciudades en las que se instrumentará el programa fueron elegidas porque es en ellas donde el Diagnóstico de Incidencia de Homicidios de la Secretaría Nacional de Seguridad Pública detectó los peores índices.
Río de Janeiro, ciudad entrecortada por morros tomados por villas miseria y narcotraficantes, es récord absoluto de violencia. Allí mueren 102,8 jóvenes cada 100.000. Para que se entienda la situación: en la Argentina el índice general de muertes cada 100.000 habitantes es de 7,3.
También se les aumentará el salario mínimo a los policías. Actualmente se ubica en torno de los 450 dólares, y con el nuevo plan llegaría a los 800 dólares. Los bancos estatales darán créditos para la compra de 17.000 viviendas por parte de policías.
Brasil tiene casi un millón de efectivos de seguridad privados y 700.000 hombres al servicio de las policías nacionales y estaduales y de las fuerzas armadas.
Sin embargo, aun así ostenta índices de muertes violentas que son históricamente de los más altos del mundo. Por eso, ahora se intenta dar al programa para reducir la violencia un enfoque que abarque tanto la represión del crimen como la contención social.
El gobierno de Lula organizó una serie de reuniones y debates en los ministerios para discutir las acciones con las organizaciones civiles, lo que facilitó una aceptación más o menos unánime del proyecto.
"Ahora entramos en una etapa un poco más complicada, que es la de la negociación con [los Ministerios de] Hacienda y Planificación", dijo Genro, el ministro de Justicia. En esta instancia se determinará cómo van a ser obtenidos los fondos para que el plan se convierta en realidad.
El Pronasci fue dividido en tres etapas. En la primera, se buscará la "pacificación": será el momento del combate al crimen organizado dentro de cada barrio.
Luego vendrá la "conquista", que consistirá en planes sociales para contener y asistir a víctimas y victimarios de la violencia. Al final, se consolidarán todas las acciones.
La cifra de aproximadamente 40.000 homicidios al año no se alteró durante el primer mandato de Lula. Con tres años y medio de gobierno por delante, ésta será su apuesta para combatir el que muchos estudiosos consideran el problema más grave de Brasil.
El presidente Luiz Inacio Lula da Silva aprobó ayer el Programa Nacional de Seguridad Pública con Ciudadanía (Pronasci), presentado por su ministro de Justicia, Tarso Genro. Va a ser lanzado oficialmente el 1° de agosto.
La idea es gastar aproximadamente 500 millones de dólares por año durante diez años en las 11 ciudades del país que tienen el mayor índice de violencia: San Pablo, Río, Vitoria, Belem, Recife, Maceio, Salvador, Porto Alegre, Belo Horizonte, Curitiba, y Brasilia.
El objetivo son los jóvenes, principales víctimas y victimarios. En este momento, hay 240.000 jóvenes de entre 15 y 29 años en prisión y otros siete son detenidos cada hora. A los que estén presos se los va a alfabetizar, si es necesario, e introducir en cursos técnicos. Por cada año de estudio podrán deducir dos de la condena.
El gobierno espera que en octubre se puedan poner en marcha las acciones del programa. Los resultados, dijo el ministro Genro, recién se van a percibir en 2010, último año del segundo mandato de Lula.
El programa engloba 72 acciones diferentes relacionadas con la seguridad, que abarcan aspectos tales como las modalidades de represión del crimen y las políticas sociales de prevención y asistencia. E incluye la construcción de 187 cárceles: 160 para jóvenes y 27 para mujeres. Se ampliará así el sistema penitenciario con lugar adicional para 46.000 detenidos.
Las ciudades en las que se instrumentará el programa fueron elegidas porque es en ellas donde el Diagnóstico de Incidencia de Homicidios de la Secretaría Nacional de Seguridad Pública detectó los peores índices.
Río de Janeiro, ciudad entrecortada por morros tomados por villas miseria y narcotraficantes, es récord absoluto de violencia. Allí mueren 102,8 jóvenes cada 100.000. Para que se entienda la situación: en la Argentina el índice general de muertes cada 100.000 habitantes es de 7,3.
También se les aumentará el salario mínimo a los policías. Actualmente se ubica en torno de los 450 dólares, y con el nuevo plan llegaría a los 800 dólares. Los bancos estatales darán créditos para la compra de 17.000 viviendas por parte de policías.
Brasil tiene casi un millón de efectivos de seguridad privados y 700.000 hombres al servicio de las policías nacionales y estaduales y de las fuerzas armadas.
Sin embargo, aun así ostenta índices de muertes violentas que son históricamente de los más altos del mundo. Por eso, ahora se intenta dar al programa para reducir la violencia un enfoque que abarque tanto la represión del crimen como la contención social.
El gobierno de Lula organizó una serie de reuniones y debates en los ministerios para discutir las acciones con las organizaciones civiles, lo que facilitó una aceptación más o menos unánime del proyecto.
"Ahora entramos en una etapa un poco más complicada, que es la de la negociación con [los Ministerios de] Hacienda y Planificación", dijo Genro, el ministro de Justicia. En esta instancia se determinará cómo van a ser obtenidos los fondos para que el plan se convierta en realidad.
El Pronasci fue dividido en tres etapas. En la primera, se buscará la "pacificación": será el momento del combate al crimen organizado dentro de cada barrio.
Luego vendrá la "conquista", que consistirá en planes sociales para contener y asistir a víctimas y victimarios de la violencia. Al final, se consolidarán todas las acciones.
La cifra de aproximadamente 40.000 homicidios al año no se alteró durante el primer mandato de Lula. Con tres años y medio de gobierno por delante, ésta será su apuesta para combatir el que muchos estudiosos consideran el problema más grave de Brasil.