Clarín: Controladores aéreos: "Hay una presión militar jamás vista"
La Asociación de Controladores Aéreos denunció ayer "una presión militar jamás vista" para evitar que los vigiladores del tráfico aerocomercial revelen irregularidades, mientras una federación internacional —como anticipó Clarín en su edición de ayer— consideró necesario reducir vuelos en Argentina para evitar un "accidente serio".
Las entidades remarcaron que el inconveniente principal que afecta al sector es la falta de un sistema de radarización en la zona metropolitana y la aparatología "obsoleta" que se utiliza en otras bases aéreas del país.
El presidente de la asociación (ACTA), César Salas, denunció "una presión militar jamás vista" de la Fuerza Aérea sobre los trabajadores que representa, doce de los cuales fueron trasladados de sus puestos poco después de que se divulgaron casos de "cuasi colisiones" entre aviones.
Tras reiterar sus críticas contra los máximos responsables del Comando de Regiones Aéreas, sostuvo: "Si piensan que este tipo de traslados les va a permitir que uno deje de decir la verdad, se están equivocando."
En declaraciones a Radio América, Salas, quien fue apartado de la torre de control de Ezeiza —donde cumplió 25 años de servicio— tras denunciar irregularidades en la vigilancia del tráfico aerocomericial, reseñó los cambios de tareas ordenados por la Fuerza Aérea.
Dijo que fueron trasladados a otros destinos "cuatro controladores del Aeroparque, cinco del centro de control de áreas y tres de Ezeiza". Consideró que las autoridades militares "están haciendo un manejo macabro".
Por último, responsabilizó al jefe de la Región Aérea Buenos Aires, comodoro Marcelo Ayerdi, de "estar ejerciendo una presión militar jamás vista, en vez de tratar de dar apoyo al sistema para que el controlador aéreo pueda trabajar en forma tranquila".
Por su parte, el presidente de la Federación Internacional de Asociaciones de Controladores de Aire (IFATCA), Marc Baumgartner, advirtió que "hay que reducir" los vuelos en el país hasta que se ponga en funcionamiento un sistema de radarización en la zona metropolitana, para evitar un "accidente serio".
Las entidades remarcaron que el inconveniente principal que afecta al sector es la falta de un sistema de radarización en la zona metropolitana y la aparatología "obsoleta" que se utiliza en otras bases aéreas del país.
El presidente de la asociación (ACTA), César Salas, denunció "una presión militar jamás vista" de la Fuerza Aérea sobre los trabajadores que representa, doce de los cuales fueron trasladados de sus puestos poco después de que se divulgaron casos de "cuasi colisiones" entre aviones.
Tras reiterar sus críticas contra los máximos responsables del Comando de Regiones Aéreas, sostuvo: "Si piensan que este tipo de traslados les va a permitir que uno deje de decir la verdad, se están equivocando."
En declaraciones a Radio América, Salas, quien fue apartado de la torre de control de Ezeiza —donde cumplió 25 años de servicio— tras denunciar irregularidades en la vigilancia del tráfico aerocomericial, reseñó los cambios de tareas ordenados por la Fuerza Aérea.
Dijo que fueron trasladados a otros destinos "cuatro controladores del Aeroparque, cinco del centro de control de áreas y tres de Ezeiza". Consideró que las autoridades militares "están haciendo un manejo macabro".
Por último, responsabilizó al jefe de la Región Aérea Buenos Aires, comodoro Marcelo Ayerdi, de "estar ejerciendo una presión militar jamás vista, en vez de tratar de dar apoyo al sistema para que el controlador aéreo pueda trabajar en forma tranquila".
Por su parte, el presidente de la Federación Internacional de Asociaciones de Controladores de Aire (IFATCA), Marc Baumgartner, advirtió que "hay que reducir" los vuelos en el país hasta que se ponga en funcionamiento un sistema de radarización en la zona metropolitana, para evitar un "accidente serio".