Clarín: Balean a un conductor en la autopista Buenos Aires-La Plata
Fue el domingo frente a una villa en Quilmes. El hombre, de 29 años, recibió el disparo en un tobillo y su mujer, que iba a su lado, resultó ilesa. Creen que le tiraron desde un micro con barrabravas de Boca.
El ardor intenso en su pantorrilla apareció apenas un segundo después del golpe que sintió contra la carrocería de su auto: había recibido un balazo en su tobillo derecho. El disparo habría salido desde un micro de hinchas de Boca que dispararon contra la villa Monte El Matadero, en Quilmes. Otro automovilista recibió dos disparos en su auto, pero resultó ileso.
Ocurrió el domingo a las 20.15 en el kilómetro 19,5 de la autopista Buenos Aires—La Plata. Daniel Roberto Arévalo iba junto a su mujer en su auto, un Volkswagen Gol, cuando recibió el tiro, informaron ayer a Clarín fuentes policiales.
Arévalo se dirigía a su casa de Hudson. "El hombre cruzaba a los micros que llevaban a los hinchas de Boca que acaban de salir de la cancha de Quilmes cuando escuchó varias detonaciones y sintió el balazo", dijo la misma fuente.
"El balazo atravesó la carrocería a la altura de la unión entre la puerta del conductor y el guardabarros delantero izquierdo", agregó el vocero.
Arévalo tuvo que detener su coche más adelante en la banquina de la autopista porque la herida le imposibilitó seguir conduciendo. Rápidamente fue asistido por policías que estaban en un patrullero.
"Un empresario que pasaba también por allí recibió dos balazos en la parte delantera de su coche, pero afortunadamente no sufrió heridas", agregó la fuente.
La investigación quedó a cargo del fiscal Adolfo Aversa de Quilmes, quien caratuló el caso como "abuso de armas y lesiones", y de la comisaría 1ª de Quilmes. Hasta anoche no había detenidos.
El ataque desde los micros de Boca habría sido una represalia contra algunos de los habitantes de la villa. Según pudieron determinar los investigadores de la comisaría 1ª a las 16.30, cuando los micros llevaban a la hinchada hacia el estadio habrían sido atacados a balazos desde la villa.
"Como nadie resultó herido no se presentaron a hacer la denuncia. Es más si este hombre no hubiera sido herido por una bala perdida tal vez tampoco se hubiera sabido del segundo ataque", sostuvo un investigador.
Arévalo fue llevado al Hospital de Quilmes dónde le pusieron una férula. Por su obra social fue trasladado luego a un sanatorio privado de la Capital, donde permanecerá internado al menos hasta mañana.
"Sufrió una fractura expuesta de tibia y peroné: No hizo falta sacar la bala porque la herida tenía orificio de entrada y de salida. Afortunadamente la mujer de Arévalo resultó ilesa", concluyó el vocero.
Por la tarde, la Policía Distrital de Quilmes hizo circular la versión de que Arévalo había sido herido cuatro horas más tarde de lo que realmente sucedió y que el móvil habría sido un frustrado intento de robo.
Pero distintas fuentes confirmaron a Clarín que el hecho sucedió poco después de que terminara el partido. "Falló el operativo de seguridad de traslado de los hinchas de Boca y tal por eso algunos sectores de la fuerza trataron de cambiar la versión de cómo sucedió el hecho, señalando que se trató de un hecho de robo menor", aseguró un vocero policial.
A esa altura, la autopista está separada de la villa por un alambrado perimetral y hay bastante seguridad policial: un móvil de la Bonaerense está permanentemente en un sector fijo de la autovía y patrulleros de Gendarmería Nacional recorren la zona. Cuando hay partidos de fútbol en la cancha de Quilmes, la seguridad aumenta.
A pesar de ello, los controles no pudieron evitar que se produjeran los disparos en dos momentos del día diferentes: antes de que comenzara el partido y una vez terminado.
El ardor intenso en su pantorrilla apareció apenas un segundo después del golpe que sintió contra la carrocería de su auto: había recibido un balazo en su tobillo derecho. El disparo habría salido desde un micro de hinchas de Boca que dispararon contra la villa Monte El Matadero, en Quilmes. Otro automovilista recibió dos disparos en su auto, pero resultó ileso.
Ocurrió el domingo a las 20.15 en el kilómetro 19,5 de la autopista Buenos Aires—La Plata. Daniel Roberto Arévalo iba junto a su mujer en su auto, un Volkswagen Gol, cuando recibió el tiro, informaron ayer a Clarín fuentes policiales.
Arévalo se dirigía a su casa de Hudson. "El hombre cruzaba a los micros que llevaban a los hinchas de Boca que acaban de salir de la cancha de Quilmes cuando escuchó varias detonaciones y sintió el balazo", dijo la misma fuente.
"El balazo atravesó la carrocería a la altura de la unión entre la puerta del conductor y el guardabarros delantero izquierdo", agregó el vocero.
Arévalo tuvo que detener su coche más adelante en la banquina de la autopista porque la herida le imposibilitó seguir conduciendo. Rápidamente fue asistido por policías que estaban en un patrullero.
"Un empresario que pasaba también por allí recibió dos balazos en la parte delantera de su coche, pero afortunadamente no sufrió heridas", agregó la fuente.
La investigación quedó a cargo del fiscal Adolfo Aversa de Quilmes, quien caratuló el caso como "abuso de armas y lesiones", y de la comisaría 1ª de Quilmes. Hasta anoche no había detenidos.
El ataque desde los micros de Boca habría sido una represalia contra algunos de los habitantes de la villa. Según pudieron determinar los investigadores de la comisaría 1ª a las 16.30, cuando los micros llevaban a la hinchada hacia el estadio habrían sido atacados a balazos desde la villa.
"Como nadie resultó herido no se presentaron a hacer la denuncia. Es más si este hombre no hubiera sido herido por una bala perdida tal vez tampoco se hubiera sabido del segundo ataque", sostuvo un investigador.
Arévalo fue llevado al Hospital de Quilmes dónde le pusieron una férula. Por su obra social fue trasladado luego a un sanatorio privado de la Capital, donde permanecerá internado al menos hasta mañana.
"Sufrió una fractura expuesta de tibia y peroné: No hizo falta sacar la bala porque la herida tenía orificio de entrada y de salida. Afortunadamente la mujer de Arévalo resultó ilesa", concluyó el vocero.
Por la tarde, la Policía Distrital de Quilmes hizo circular la versión de que Arévalo había sido herido cuatro horas más tarde de lo que realmente sucedió y que el móvil habría sido un frustrado intento de robo.
Pero distintas fuentes confirmaron a Clarín que el hecho sucedió poco después de que terminara el partido. "Falló el operativo de seguridad de traslado de los hinchas de Boca y tal por eso algunos sectores de la fuerza trataron de cambiar la versión de cómo sucedió el hecho, señalando que se trató de un hecho de robo menor", aseguró un vocero policial.
A esa altura, la autopista está separada de la villa por un alambrado perimetral y hay bastante seguridad policial: un móvil de la Bonaerense está permanentemente en un sector fijo de la autovía y patrulleros de Gendarmería Nacional recorren la zona. Cuando hay partidos de fútbol en la cancha de Quilmes, la seguridad aumenta.
A pesar de ello, los controles no pudieron evitar que se produjeran los disparos en dos momentos del día diferentes: antes de que comenzara el partido y una vez terminado.