12 de febrero de 2008

La Nación: Timor Oriental, en estado de emergencia

El gobierno de Timor Oriental dispuso ayer el estado de emergencia y el toque de queda, tras los atentados contra el presidente y premio Nobel de la Paz, José Ramos Horta, que resultó gravemente herido y se encuentra en estado crítico, y el primer ministro Xanana Gusmao, que salió ileso del ataque.
Ambas medidas, que se prolongarán por al menos 48 horas, fueron decretadas por Gusmao, que asumió de forma provisional la presidencia del convulsionado país. "Aunque el Estado haya sido atacado por un grupo armado, la situación está bajo control. Este gobierno no caerá", declaró Gusmao respecto del grupo rebelde que lanzó la ofensiva. Pese a las afirmaciones de Gusmao, varias organizaciones de ayuda humanitaria temen que el ataque vuelva a generar violentos enfrentamientos como los que asolaron el país en 2006, luego de una purga militar. Con el fin de evitar este tipo de escalada, Australia -que lidera la fuerza multinacional de paz creada hace dos años luego de la ola de violencia que dejó el país al borde de una guerra civil- anunció que enviará otros 200 soldados para reforzar su presencia militar en el país, en donde mantiene 800 soldados.
"Ellos han pedido ayuda y nosotros se la vamos a dar", declaró el primer ministro australiano, Kevin Rudd, que viajará a Dili en los próximos días. También Nueva Zelanda, con 200 soldados y policías en Timor Oriental, se comprometió a preparar un contingente que partirá a Dili en el caso de que se requieran refuerzos, según anunció el ministro de Defensa neozelandés, Phil Goff. El ataque contra Ramos Horta, de 58 años, ocurrió en la mañana de ayer (hora local), cuando un grupo de rebeldes armados abrió fuego contra el mandatario en su residencia privada en Dili, mientras éste realizaba ejercicio físico. Los guardias del presidente respondieron a los disparos y, luego de un intenso tiroteo que duró unos 20 minutos, los atacantes huyeron en dos autos. Una hora después, el vehículo en el que viajaba Gusmao cayó en una emboscada y fue alcanzado por disparos; el funcionario resultó ileso.
Ramos Horta, por el contrario, recibió tres disparos en el brazo y en el estómago, por lo que fue operado de urgencia en la capital timorense y trasladado pocas horas después, en avión, a un hospital de la ciudad de Darwin, en el norte de Australia, donde ingresó en estado crítico. Allí fue sometido a una segunda intervención, de la cual salió en estado estable y fuera de peligro, según indicaron fuentes del centro. "Su vida no está en peligro, pero sus heridas son muy graves. Tengo esperanzas de que se recupere totalmente", dijo el doctor Len Notaras, uno de los responsables del hospital.
Gusmao, en tanto, responsabilizó de los ataques a un grupo rebelde formado por militares destituidos en la purga de 2006 y liderado por Alfredo Reinado, que, según trascendió, habría muerto en el ataque. "Considero este incidente un intento golpista contra el Estado por parte de Reinado, que ha fallado", afirmó Gusmao. Condena internacional El ataque fue repudiado por la comunidad internacional. "Estoy aliviado por el hecho de que el presidente haya sobrevivido a este brutal atentado contra él y contra la joven democracia de Timor Oriental", sostuvo el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso.
También Italia, Estados Unidos, Brasil y Portugal, entre otros, condenaron en duros términos el hecho. Timor Oriental fue una colonia portuguesa hasta 1975, cuando tropas indonesias ocuparon el territorio. En 2002, tras más de dos décadas de brutal ocupación, este país habitado por un millón de personas alcanzó su independencia, luego de un referéndum respaldado por las Naciones Unidas. En 2006, la expulsión de 600 militares del ejército derivó en una ola de violencia que dejó 37 muertos y 150.000 desplazados, y que produjo la caída del gobierno.