La Nación: Piden la pena capital para seis terroristas
El Pentágono acusó ayer oficialmente de asesinato y crímenes de guerra a seis presuntos terroristas detenidos en la cárcel militar de Guantánamo por su vinculación con los atentados del 11 de septiembre de 2001. Y hoy pedirá que sean sentenciados a la pena de muerte. A la cabeza del grupo de acusados se encuentra Khalid Sheikh Mohammed, el presunto cerebro de los ataques contra la sede del Pentágono y las Torres Gemelas.
Según las autoridades estadounidenses, Mohammed fue quien presentó al líder de la red Al-Qaeda, Osama ben Laden, la idea de los ataques, en los que murieron cerca de 3000 personas. Los otros acusados, también vinculados con la preparación de los atentados, son Walid ben Attash, Ramzi ben al-Shibh, Ali Abdul Aziz Ali, Mustafa Ahmed Adam al-Hawsawi y Mohammed al-Qahtani.
Estas son las primeras denuncias de la corte de guerra de Guantánamo que se refieren a la participación directa de los inculpados en los ataques y es también la primera vez que se pide la pena de muerte como sentencia. Los fiscales militares enviarán las acusaciones a la funcionaria del Pentágono que supervisa los juicios de Guantánamo, Susan Crawford, que deberá aprobar la continuación del proceso. Según el ejército norteamericano, Mohammed, un ciudadano paquistaní, reconoció haber planeado todos los detalles de los ataques del 11 de Septiembre. "Fui responsable de la operación, de la A a la Z -dijo Mohammed, según una transcripción divulgada por el Pentágono el año pasado-.
Fui el director de operaciones del jeque Osama ben Laden para la organización, el planeamiento, el seguimiento y la ejecución de la operación del 11 de Septiembre." Mohammed, que fue arrestado en Paquistán en marzo de 2003 y entregado a Estados Unidos, también reconoció haber sido el responsable del ataque de 1993 contra las Torres Gemelas y del bombardeo de una discoteca en Bali, Indonesia, en 2002.
También confesó haber decapitado al periodista estadounidense Daniel Pearl, asesinado en Paquistán en 2002. Pero es probable que su confesión no pueda ser usada como evidencia, después de que la agencia de inteligencia norteamericana (CIA) admitió que había sometido a Mohammed a una técnica de ahogamiento simulado conocida como "submarino" durante los interrogatorios. Esta práctica se considera un tipo de tortura y las normas de la corte de Guantánamo prohíben el uso de evidencia obtenida a través de esos métodos.
Es probable, también, que el tema de la pena de muerte intensifique las críticas a las comisiones militares, en medio de los cuestionamientos de los defensores de los derechos civiles a la equidad de estos tribunales. En la controvertida cárcel de Guantánamo, ubicada en Cuba, se encuentran encerrados desde hace años otros 275 prisioneros, de los cuales Estados Unidos espera enjuiciar a unos 80.