7 de enero de 2008

La Nación: Un lugar ideal para espiar y ser espiado

PLANTATION (Enviado especial).- El sol del atardecer entra de lleno en la cafetería Starbucks en la que Guido Alejandro Antonini Wilson mantuvo una de las reuniones más tensas de los últimos cinco meses. Fue entre estas mesas donde un presunto agente de la inteligencia venezolana, Antonio Canchica Gómez, se reunió con él con un único propósito: verificar si era confiable. Canchica viajó desde Venezuela sólo para esa reunión, según el fiscal federal Thomas Mulvihill. Debían coordinar los pasos y documentos necesarios para que el "maletero" dijera ante la justicia argentina que los US$ 800.000 eran suyos y asumiera las consecuencias.

Fuera del Starbucks, a Canchica lo esperaba el uruguayo Rodolfo Wanseele Paciello, quien lo había llevado en su auto desde el Hard Rock Casino & Hotel donde se alojaba y adonde lo retornó tras la reunión. ¿El día? Uno muy especial: el 28 de octubre, cuando Cristina Kirchner ganó la Presidencia. Wanseele hizo algo más que conducir su Ford blanco, según el FBI. Hizo contrainteligencia: intentó verificar si alguien grababa, filmaba o fotografiaba el encuentro, como ocurrió, mientras daba vueltas alrededor del local donde se desarrolló la reunión.

El encuentro fue coordinado por el abogado venezolano Moisés Maionica y el Starbucks parece elegido con precisión, a 15 minutos del centro de Fort Lauderdale. Está ubicado a un costado de una avenida de doble circulación, dentro de una plaza comercial, sin edificios altos a su alrededor, y con mucha vegetación. El local está en una esquina, rodeado de otras tiendas comerciales y playas de estacionamiento y dos de sus cuatro costados están dominados por grandes ventanales y dos puertas de ingreso y salida. Es decir, un lugar en el que es fácil mirar y ser mirado; donde resulta sencillo filmar, pero también ser detectado en el intento.

Canchica y Wanseele no percibieron que fueron filmados, ni que fueron seguidos durante los más de 65 kilómetros que recorrieron para regresar al Hard Rock, cuando el trayecto entre ambos puntos es de poco menos de 12 kilómetros, y que LA NACION completó en 14 minutos, en horario pico.