La Nación: La CIA analiza operaciones en Paquistán
WASHINGTON.- Alarmado por los informes de inteligencia que indican que la red terrorista Al-Qaeda y los talibanes están decididos a desestabilizar Paquistán, el gobierno de Estados Unidos evalúa ampliar la autoridad de la CIA y del ejército para realizar operaciones encubiertas en las zonas tribales del país asiático, informó ayer el diario The New York Times .
La respuesta del gobierno paquistaní no se hizo esperar. "Somos muy claros. No permitiremos que ninguna fuerza extranjera opere dentro de Paquistán", dijo ayer el general de división Wahid Arshad, vocero del ejército del país, en relación con la información.
El tema fue debatido sigilosamente el viernes pasado en la Casa Blanca, durante una reunión de los principales asesores del presidente George W. Bush para cuestiones de seguridad, entre ellos la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y el vicepresidente, Dick Cheney.
Varios funcionarios que participaron de la reunión indicaron al diario que la amenaza que enfrenta el gobierno de Pervez Musharraf se ha hecho tan grave, que era probable que el mandatario diera a Washington una mayor libertad de acción en el territorio paquistaní.
Paquistán es un aliado estratégico de Washington en la lucha contra el terrorismo, ya que tiene en su poder armas nucleares y tiene una amplia frontera con Afganistán. La zona limítrofe entre los dos países es el probable escondite del líder de Al-Qaeda, Osama ben Laden, y de operaciones talibanes.
"Después de años de centrarse en Afganistán, creemos que los extremistas ahora ven una posibilidad de obtener el gran premio, al crear el caos en Paquistán", dijo un oficial de alto rango en Washington.
El secretario de Defensa norteamericano, Robert Gates, también había dicho en diciembre que "Al-Qaeda parece haber cambiado su foco de atención hacia el gobierno y la gente de Paquistán".
La propuesta debatida el viernes forma parte de la reevaluación de la estrategia de Estados Unidos hacia Paquistán tras el asesinato, el 27 de diciembre, de la líder opositora Benazir Bhutto, política moderada que tenía excelentes relaciones con Washington.
Los detalles del nuevo plan todavía no están definidos ni fueron presentados oficialmente a Musharraf, pero se cree que la CIA trabajaría con las fuerzas de Operaciones Especiales del Ejército. Entre las opciones que se están analizando está la de dar más libertad a la CIA para que pueda atacar blancos determinados en Paquistán.
El cambio estratégico probablemente provoque una fuerte polémica, ya que el Pentágono tradicionalmente se mantuvo alejado de las zonas tribales de Paquistán, en parte para no desautorizar a Musharraf, pero también por temor a que operaciones en la frontera con Afganistán pudieran generar más contragolpes que victorias, indicó The New York Times .
Estados Unidos ya tiene unos 50 militares actuando en Paquistán. Algunos analistas sostienen que la ampliación de la presencia norteamericana sería inefectiva y que sólo causaría tensión con el ejército paquistaní.
"No creo que haya que dejar a los talibanes y a Al-Qaeda en paz, pero hay que ser muy cauteloso al promover acciones que puedan favorecer a los enemigos y resultar contraproducentes", dijo Bruce Hoffman, experto en terrorismo de la Universidad de Georgetown.
Hasan Askari Rizvi, destacado analista político y militar de Paquistán, opinó que una eventual incursión de Estados Unidos podría ser interpretada como un gesto de desconfianza hacia el gobierno de Musharraf, que ya ha perdido popularidad. "Eso lo debilitará aún más y agravaría la crisis", dijo Rizvi.
La respuesta del gobierno paquistaní no se hizo esperar. "Somos muy claros. No permitiremos que ninguna fuerza extranjera opere dentro de Paquistán", dijo ayer el general de división Wahid Arshad, vocero del ejército del país, en relación con la información.
El tema fue debatido sigilosamente el viernes pasado en la Casa Blanca, durante una reunión de los principales asesores del presidente George W. Bush para cuestiones de seguridad, entre ellos la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y el vicepresidente, Dick Cheney.
Varios funcionarios que participaron de la reunión indicaron al diario que la amenaza que enfrenta el gobierno de Pervez Musharraf se ha hecho tan grave, que era probable que el mandatario diera a Washington una mayor libertad de acción en el territorio paquistaní.
Paquistán es un aliado estratégico de Washington en la lucha contra el terrorismo, ya que tiene en su poder armas nucleares y tiene una amplia frontera con Afganistán. La zona limítrofe entre los dos países es el probable escondite del líder de Al-Qaeda, Osama ben Laden, y de operaciones talibanes.
"Después de años de centrarse en Afganistán, creemos que los extremistas ahora ven una posibilidad de obtener el gran premio, al crear el caos en Paquistán", dijo un oficial de alto rango en Washington.
El secretario de Defensa norteamericano, Robert Gates, también había dicho en diciembre que "Al-Qaeda parece haber cambiado su foco de atención hacia el gobierno y la gente de Paquistán".
La propuesta debatida el viernes forma parte de la reevaluación de la estrategia de Estados Unidos hacia Paquistán tras el asesinato, el 27 de diciembre, de la líder opositora Benazir Bhutto, política moderada que tenía excelentes relaciones con Washington.
Los detalles del nuevo plan todavía no están definidos ni fueron presentados oficialmente a Musharraf, pero se cree que la CIA trabajaría con las fuerzas de Operaciones Especiales del Ejército. Entre las opciones que se están analizando está la de dar más libertad a la CIA para que pueda atacar blancos determinados en Paquistán.
El cambio estratégico probablemente provoque una fuerte polémica, ya que el Pentágono tradicionalmente se mantuvo alejado de las zonas tribales de Paquistán, en parte para no desautorizar a Musharraf, pero también por temor a que operaciones en la frontera con Afganistán pudieran generar más contragolpes que victorias, indicó The New York Times .
Estados Unidos ya tiene unos 50 militares actuando en Paquistán. Algunos analistas sostienen que la ampliación de la presencia norteamericana sería inefectiva y que sólo causaría tensión con el ejército paquistaní.
"No creo que haya que dejar a los talibanes y a Al-Qaeda en paz, pero hay que ser muy cauteloso al promover acciones que puedan favorecer a los enemigos y resultar contraproducentes", dijo Bruce Hoffman, experto en terrorismo de la Universidad de Georgetown.
Hasan Askari Rizvi, destacado analista político y militar de Paquistán, opinó que una eventual incursión de Estados Unidos podría ser interpretada como un gesto de desconfianza hacia el gobierno de Musharraf, que ya ha perdido popularidad. "Eso lo debilitará aún más y agravaría la crisis", dijo Rizvi.