11 de enero de 2008

La Nación: Ataque suicida en Paquistán: 26 muertos

Por lo menos 22 policías y cuatro civiles murieron ayer en Lahore, en el este de Paquistán, en un nuevo atentado suicida perpetrado 15 días después del asesinato de la líder opositora Benazir Bhutto y en plena campaña electoral para las legislativas del 18 de febrero.

El ataque fue cometido frente a la Alta Corte de Lahore, en medio de un gran número de fuerzas de seguridad, desplegadas a raíz de una manifestación de abogados y magistrados en protesta contra el presidente Pervez Musharraf por haber destituido a los jueces de la Corte Suprema, en noviembre.

La explosión causó además 70 heridos, la mayoría policías, seis de los cuales se encuentran en "estado crítico", según Malik Iqbal, jefe policial de la ciudad. Y agregó que este "fue un atentado suicida" cuyo blanco fue la fuerza que dirige.

El jefe de operaciones policiales de Lahore, Aftab Cheema, dijo que el atacante suicida llegó en una motocicleta, se estacionó cerca de los guardias y corrió hacia la valla que formaban antes de inmolarse.

El agente Syed Imtiaz Hussain, que sufrió heridas en las piernas y el vientre, relató que en el momento del ataque había unos 60 policías de servicio. "Un hombre se colocó en nuestras filas y poco después hubo una gran explosión", dijo. Y añadió que vio "los cadáveres de otros policías que ardían. Fue algo infernal".

La detonación esparció metralla en un radio de 100 metros. Además, destrozó ventanas en el edificio de la Corte y detonó decenas de granadas lacrimógenas que portaban los policías atacados, lo que impidió acercarse a las víctimas en los primeros momentos tras el ataque.

Aunque ningún grupo reclamó la autoría del atentado, las autoridades sospechan de simpatizantes del movimiento talibán o la red Al-Qaeda.

Por esta razón, el ministro jefe de Punjab, Ijaz Nisar, dijo que fuerzas paramilitares ocuparon los puntos estratégicos de Lahore y que el ejército está acuartelado.

Luego del atentado, el presidente Musharraf condenó el ataque y reiteró su empeño de "continuar la lucha contra el terrorismo y el extremismo, sin dejarme amedrentar por dichas acciones , dijo a la agencia noticiosa oficial Associated Press of Pakistan.

Campaña terrorista

Por su parte, el ministro de Información paquistaní, Nisar Memon, aseguró que el hecho forma parte de la campaña terrorista para perturbar las elecciones legislativas y provinciales y menoscabar la democracia en este país musulmán de 160 millones de habitantes. "Queremos dejar muy claro que las elecciones se harán en la fecha prevista", dijo el ministro.

En Washington, la Casa Blanca también condenó el ataque y alertó sobre cualquier intento de condicionar el proceso electoral. "Condenamos este acto de violencia y todos los intentos de minar el proceso democrático antes de las elecciones", declaró la vocera de seguridad interna, Katherine Starr.

Paquistán vive desde hace meses una ola de atentados sin precedente, que convirtió a 2007 en el año más sangriento de la historia del país, con más de 800 muertos en atentados perpetrados por kamikazes pertenecientes a grupos armados fundamentales musulmanes afines a Al-Qaeda y a los talibanes afganos.

Los ataques se dirigen en su mayoría contra los militares y la policía, pero causan víctimas civiles.

Tras el violento asalto por las fuerzas del orden paquistaníes de la Mezquita Roja de Islamabad en julio pasado, en la que murieron un centenar de fundamentalistas, los militantes islamistas de las zonas tribales del noroeste del país juraron atentar contra los agentes de la seguridad.

El propio Osama ben Laden declaró el pasado 20 de septiembre la jihad, o "guerra santa", al presidente Musharraf, a su gobierno y a su ejército, para vengar a los militantes muertos en la Mezquita Roja.

El ejército y la policía están también en pie de guerra a causa de la crisis política que sacude al país y que llegó a su punto álgido hace 15 días con el asesinato de la líder opositora y ex primera ministra, Benazir Bhutto.