7 de septiembre de 2007

La Nación: Nueva llamada por un secuestro

Tras varios días de incertidumbre y preocupación porque se habían cortado las comunicaciones entre la familia y los secuestradores, en las últimas horas se reanudaron las negociaciones para liberar al empresario Franco Andreola, de 44 años.

Así lo informaron a LA NACION fuentes judiciales. Según los voceros consultados, a última hora de anteanoche los delincuentes que mantienen cautivo a Andreola volvieron a llamar a la familia del empresario.

El hecho es investigado por detectives de la División Antisecuestros de la Policía Federal y el fiscal Federico Delgado. El caso recayó en el juez federal Ariel Lijo.

Andreola, que comercializa en la Argentina carrocerías de ómnibus fabricadas en el estado de Santa Catarina, en Brasil, fue secuestrado nueve días atrás cuando cenaba con unos amigos en un playón de la empresa Flechabus, en el barrio de Barracas.

Cuarenta y ocho horas después, los secuestradores se comunicaron con la familia de la víctima y le exigieron 500.000 dólares para liberar al empresario.

Según fuentes judiciales, en esa llamada extorsiva los secuestradores habían dicho: "Si no tienen la plata, pidan prestado dinero en Flechabus".

El domingo pasado hubo una nueva comunicación entre la familia de Andreola y los captores. En esa llamada los delincuentes dieron las coordenadas para que los parientes del empresario fueran a buscar una prueba de vida, que, según informaron fuentes del caso, no pudo ser encontrada.

Ayer, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, habló sobre el caso del empresario. "En eso [el secuestro de Andreola] está participando [la División] Antisecuestros de la Policía Federal desde el primer momento. Trabajamos muy fuerte en el tema", dijo el funcionario nacional.

Reunión en la fiscalía

El juez Lijo le delegó la causa al fiscal Delgado, que, según informó la agencia de noticias Télam, recibió a los familiares del empresario para tratar de buscar alguna pista de importancia para la investigación.

El cautiverio de Andreola comenzó a las 23.45 del miércoles de la semana pasada cuando fue capturado por un grupo comando que irrumpió en el depósito de Flechabus, situado en Río Cuarto al 1900, en Barracas.

El empresario y sus amigos -entre ellos, los dueños de Flechabus- comían un asado en un quincho del depósito. Cuando entraron los delincuentes, que estaban armados y encapuchados, los comensales pensaron que se trataba de un robo.

Antes de secuestrar al empresario, el grupo comando se apoderó de los objetos de valor de todos los comensales y salió del quincho. Pero pocos segundos después, los delincuentes volvieron a ingresar en el lugar y uno de ellos, a los gritos, preguntó: "¿De quién es el Mini Cooper?", en referencia a un vehículo estacionado en el playón.

Andreola, quizá pensando que los encapuchados querían robar el automóvil, sacó de uno de sus bolsillos las llaves y contestó: "Es mío", y a continuación hizo un ademán para entregar las llaves.

Pero el secuestrador respondió: "No, las llaves no" y, junto con sus cómplices, tomó a la fuerza al empresario y se lo llevó del galpón, según una fuente del caso.

Pocos minutos después, los comensales hicieron la denuncia en la comisaría 30a., con jurisdicción en el lugar de los hechos.

En un primer momento y como no había un pedido de rescate, tomó intervención el fiscal de instrucción porteño César Troncoso, que anteayer derivó la causa al fuero federal.

Angustia en Santiago del Estero

  • SANTIAGO DEL ESTERO.- Pasan las horas y la angustia crece en la vivienda de Pueyrredón 561, en la ciudad de La Banda, distante siete kilómetros de la capital santiagueña, donde reside la familia de la estudiante de medicina embarazada Silvia Hoyos Russo de Acuña, secuestrada el pasado martes, y por quien sus captores reclaman 10 mil pesos. El momento de mayor tensión se registró el último miércoles, cuando a las 20.40 el teléfono fijo de la familia sonó y se escuchó la voz quebrada y desesperada de Silvia, de 36 años, y a punto de dar a luz, que decía: "Ayúdenme; no sé dónde estoy. Me la quieren llevar".