Clarín: Creen que hubo un entregador en el secuestro del empresario
Pero los investigadores tienen una sospecha fuerte: que hubo un entregador que dio datos precisos sobre el asado que el miércoles pasado hubo en el quincho de la empresa Flechabus, en Río Cuarto y Vieytes. Asado al que estaban invitados varios empresarios del rubro. "Esta no es una zona donde los ladrones hagan robos al voleo. Está lleno de fábricas y galpones y tampoco es común que se hagan asados los días de semana. Acá los delincuentes manejaban información muy precisa", aseguraron ayer a Clarín fuentes de la investigación.
Sin embargo, se sospecha que a pesar de tener "un dato" real, los secuestradores tenían hecha "una inteligencia a medias" ya que cuando entraron al galpón preguntaron quién era el dueño del Mini Cooper. El hombre que comercializa en Argentina las carrocerías Busscar levantó la mano y se identificó como el propietario del auto. Ahí se lo llevaron.
"Tal vez iban a buscar a alguien pero no sabían a quién. O todo fue planeado sobre la marcha cuando imaginaron que al dueño de un auto importado como ese podían pedirle un rescate importante", apuntaron las fuentes.
En la comida había unos 15 empresarios. Eran cerca de las 23.45 del miércoles cuando siete encapuchados entraron al galpón de Flechabus aparentemente aprovechando la entrada de un micro. Según la Policía, los delincuentes le robaron dinero y teléfonos celulares a todos los comensales. Pero cuando se estaban retirando del lugar vieron el Mini Cooper estacionado en la puerta y volvieron. Ahí fue cuando preguntaron sobre el dueño del auto y se lo llevaron.
Ayer vecinos del barrio comentaban otra versión: "No le robaron nada a nadie. Preguntaron sobre el dueño del auto y a ése se lo llevaron. El tema es que entre todos los empresarios había otro que hasta hace unas semanas también tenía un Mini Cooper y tal vez buscaban a ese".
La cuadra donde ocurrió el secuestro está llena de galpones, un colegio y casas antiguas. Después del secuestro un agente de la Federal custodia el frente. Ayer, en el galpón casi no había movimiento y ningún empleado quería hablar. "No sabemos nada", fue la única respuesta.