10 de agosto de 2007

Crónica: UNA MUERTE QUE GENERA MAS PREOCUPACION

Martín Gonzalo Acro, el barrabrava de River baleado el martes por la noche, murió ayer por la mañana en el hospital público Pirovano, luego de 30 horas de agonía.

La causa judicial sigue en poder del fiscal José María Campagnoli, quien está trabajando de lleno en el expediente y aún no pidió detención alguna, según dijo a Crónica una fuente de su despacho.
El gobierno dejó indemne a River por el ataque a Acro y circunscribió el caso a un "hecho policial" más allá de que el hincha muerto, admitió el ministro del Interior Aníbal Fernández, pertenecía a la barrabrava y había sido empleado del club.
La muerte de Acro, de 29 años, con el cerebro destrozado por dos balazos la noche del martes en el barrio porteño de Villa Urquiza, alimenta el temor de profundizar la interna entre las dos facciones de la barra brava riverplatense, conocida como "Los borrachos del tablón". Desde que ocurrió el hecho, los foros de internet de hinchas de River advertían que habría "guerra si Gonzalo muere".
En principio, por la mañana un portavoz del presidente de River, José María Aguilar, admitió que el dirigente recibió nuevas amenazas en su teléfono celular y que permanecería sin hablar.
El deceso de Acro, supuesto lugarteniente de Adrián Rousseau, líder de uno de los bandos, antagónico al que presuntamente comanda Alan Schlenker, era cuestión de esperar, ya que su estado era "irreversible".
"No había nada que hacer", admitió el jefe de terapia intensiva del hospital Pirovano, Mario Visciglia. El cuerpo, con muerte cerebral, llegó la medianoche del martes al Pirovano con pérdida de masa encefálica y desde ese momento Acro estaba desahuciado.
"Les comunico que el paciente falleció en horas de la mañana de un paro cardiorrespiratorio", dijo Visciglia sobre lo que se aguardaba para cualquier momento.
El cuerpo de Acro fue derivado a la Morgue Judicial, habida cuenta de que hay una causa abierta, que dejó de caratularse como "homicidio en grado de tentativa" a "homicidio simple", un delito que contempla penas de hasta 25 años de prisión.
La fiscalía de Saavedra, a cargo de Campagnoli, sigue otros dos casos violentos de la interna de la barra ocurridos este año: la llamada Batalla de los quinchos, en febrero, y la posterior del Playón, en mayo. Campagnoli tiene como elementos el testimonio de Osvaldo Matera, de 28 años, herido sin gravedad, que acompañaba a Acro al momento de la ejecución, y de otros dos testigos. Los tres hablan de dos autos interceptándolos en Cullen y Bauness y que de un "auto tipo camioneta" bajó el matador. Un vehículo similar estaba identificado por los hechos anteriores, y por allí buscan al autor material del hecho. Sobre el mediodía de ayer, una versión periodística señalaba que una camioneta blanca había sido ubicada pero ni la policía ni la fiscalía confirmaron la especie.
El cadáver fue derivado a la Morgue para que se le realice la autopsia, donde se le extraerán las balas, que a su vez irán a pericias. Campagnoli tendrá una ardua tarea, según se desprende de otros fiscales que tuvieron experiencia en otras causas con barrabravas ya que, de acuerdo a lo que señalaron, el mundo del fútbol (dirigentes, futbolistas y técnicos) se encierra en el silencio y no presta colaboración para esclarecer este tipo de casos.