10 de agosto de 2007

Crónica: OTRA VEZ POLICIAS VIOLADORES

Este tremendo suceso se registró en la localidad de San Fernando, en el norte del Gran Buenos Aires, y la mujer explicó que los funcionarios de la fiscalía de la zona no le quisieron recibir la denuncia del horrendo delito. El infernal caso se agrega al protagonizado hace menos de un mes por un sargento de esa misma fuerza de seguridad que violó a una joven con deficiencias mentales en Benavídez (ver tema aparte).
María del Carmen, la madre de la víctima, explicó que a las 15.30 del miércoles pasado, su hija, llamada Cristina, se dirigía a realizar una serie de compras a una perfumería, cuando advirtió que dos uniformados, en un móvil policial, habían comenzado a perseguirla.
"La siguieron dos cuadras y, al llegar a una plaza ubicada en la calle Carlos Casares, entre el Acceso Norte y Blanco Encalada, uno de los policías se bajó del patrullero y encaró a mi hija", manifestó la señora, que trabaja como empleada doméstica.
Según contó la mujer, los efectivos de seguridad le dijeron a la menor que la buscaban porque se había fugado del hogar. La chica, asustada, les respondió que eso no era cierto, y entonces los suboficiales la obligaron a que subiera al móvil, ya que ellos se iban a encargar de trasladarla hasta su casa, ubicada en la denominada Villa Jardín, en San Fernando.
De acuerdo con esta denuncia, la jovencita entró en el patrullero y, de inmediato, los hombres la privaron de su libertad, trasladándola diez cuadras, hasta un gran predio conocido como La Olla, instalado en el cruce de Acceso Norte y Uruguay, donde la manosearon y la obligaron a practicarles sexo oral dentro del vehículo.
Finalmente, los uniformados dejaron libre a la rehén y le dijeron que no contara nada de lo sucedido porque, de lo contrario, la irían a buscar con el fin de asesinarla.
María del Carmen añadió que ayer concurrió a denunciar este suceso en la fiscalía de San Fernando. "Me atendió una mujer que me dijo que me dirigiera a los tribunales de San Isidro, porque ellos no recibían denuncias de corrupción policial en esa zona".
La mamá de la adolescente afirmó que ahora vive con miedo, ya que teme por su vida y por la de su hija.