Clarín: Núñez: hallan en la vereda un cadáver con un tiro en la cabeza
El misterioso crimen ocurrió ayer en Vilela al 2000, entre Arcos y O'Higgins (Núñez), a una cuadra de donde hace más de cuatro años fue asesinada Lucila Yaconis, la adolescente que se resistió a ser violada en el terraplén de las vías del ferrocarril Mitre.
Un vecino vio el cuerpo del joven a eso de las 5 de la mañana tirado boca a abajo sobre la vereda. Pensó que se trataba de un vagabundo y avisó a la Policía. Poco después llegó un patrullero de la comisaría 35 y los policías notaron que tenía un balazo en la cabeza. A las 5.11 pidieron una ambulancia del SAME, que llegó diez minutos después. Los médicos intentaron algunas maniobras de reanimación sin éxito. A las 5.48 certificaron la muerte y se fueron. La bala había entrado por la sien derecha y no tenía orificio de salida, informaron fuentes policiales.
Poco después llegaron al lugar policías de la División Homicidios y peritos científicos. Ellos descubrieron un rastro de sangre que llegaba hasta detrás de la puerta de la calle Vilela 2022. Allí hay un PH con tres departamentos. Los policías y el fiscal de Saavedra José María Campagnoli pidieron autorización al juez de Instrucción Ricardo Warley y allanaron el lugar.
Las gotas de sangre condujeron al departamento "3". Adentro encontraron un lugar con aspecto desprolijo y su dueño no estaba. Hallaron un revólver calibre 32, que había sido disparado.
Anoche, los peritos estaban comparando esa arma con el proyectil que los médicos forenses extrajeron de la cabeza de la víctima durante la autopsia.
En el departamento también había una foto de la víctima junto a una mujer y un nene. El joven asesinado se llamaba Lucas Zabala, de 25 años, y tenía antecedentes penales por delitos contra la propiedad. Según fuentes de la causa, no vivía allí.
Las primeras informaciones que circularon ayer hablaban de un posible suicidio. Pero eso fue descartado terminantemente por el comisario Ricardo Pedace, jefe de las comisarías de la zona.
Los investigadores manejaban dos hipótesis: que se trató de un ajuste de cuentas o de un crimen pasional. "No creemos que se haya tratado de un intento de robo porque no había puertas forzadas ni otro indicio", dijo una fuente.
"Todo parece indicar que el asesinato ocurrió adentro del departamento y que la víctima logró salir con el último suspiro y se desplomó en la vereda", señaló el mismo vocero.
Ayer por la noche, el hombre que alquilaba el departamento se entregó a la Policía y negó ser el autor del crimen, a pesar de eso quedó detenido en la comisaría 35. Ahora los investigadores buscan al hermano de éste. Los dos tienen antecedentes por robo.
Los investigadores creen que el crimen ocurrió a eso de las cuatro, justo cuando los vecinos escucharon los ladridos. "Es probable que sólo los animales hayan escuchado el disparo, si ocurrió, como creemos, dentro de una ambiente cerrado", detalló una de las fuentes.
Los vecinos consultados ayer por Clarín coincidieron en un aspecto: nadie conocía a la víctima ni a los vecinos del PH. "Allí pasaban cosas raras. Siempre había mucha gente entrando y saliendo y gran movimiento de autos", contó una vecina.