CLarín: La AMIA recuerda el atentado con tres muestras de gran impacto
Las instalaciones son dos y por cierto, ninguna de ellas tiene nada de abstracto. La primera, Me mataron pero vivo, está emplazada en la plaza seca de la AMIA, a pasos de la vereda de Pasteur, del otro lado de los pilotes, el detector de metales y las cámaras de seguridad. Se trata de una figura humana calada sobre una plataforma negra. Es un cuerpo, la huella de un cuerpo, de un muerto, un caído.
Se trata de una instalación participativa, porque el público completa la obra. La idea, que lo es todo, está basada en una vieja tradición judía: la de colocar piedras en las tumbas como símbolo de la relación entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Elio Kapszuk, director del espacio de arte, lo explica mejor: "Es un ritual memorial; nosotros, en vez de poner flores, que son demasiado efímeras, colocamos piedras como un símbolo de eternidad." Así el espectador se convierte en actor al colocar una piedra más, en favor de la memoria.
La figura está acompañada por un texto -para los artistas del Grupo Escombros un poema; para Kapszuk una oración-: "Me mataron/pero sangro.
Me mataron/ pero grito.
Me mataron/ pero lloro.
Me mataron/ pero sufro.
Me mataron pero vivo/ porque mis hermanos/ sangran, gritan, lloran y/ sufren por mí.
Lo harán hasta que/ me hagan justicia".
Todo claro, sin eufemismos. "Defendemos la claridad: si la obra no se entiende entonces no sirve; si hay que explicarla, entonces no sirve", enfatizan los integrantes de Escombros, que entre otras cosas renuncian a la creación individual en favor de lo colectivo y consensuado, por eso las obras llevan la firma del grupo, no la de sus integrantes.
"En esto no queremos que haya ningún tipo de dudas, no queremos que haya una posible doble lectura", se juega Kapszuk, no sin reconocer que en este tipo de muestras hay un fuerte compromiso pero también un alto riesgo: "El riesgo de poner en juego lo que se piensa."
Pero hay más. Dentro del edificio, en el espacio de arte, está la segunda instalación: País de lágrimas, donde se alinean bolsas de plástico con lágrimas por... los 85 muertos de la AMIA, con nombre y apellido. No lejos de allí está la muestra de humor ilustrado que recuerda también el atentado con viñetas que con la crudeza del humor dicen aquello que muchas veces no se dice. ¿Por qué con humor? "Porque es una forma cercana de hacer conciencia, de eso se trata todo esto, de eso se trata el arte y estas muestras", resumió Kapszuk.