5 de junio de 2007

Clarín: Uribe presiona a las FARC y pone en libertad al "canciller" de la guerrilla

Como una forma de presionar aún más a la guerrilla de las FARC, el gobierno de Alvaro Uribe dejó ayer en libertad unilateralmente al llamado "canciller" del grupo insurgente, Rodrigo Granda, el preso de mayor peso en la estructura de la organización, arrestado en diciembre de 2004 en Venezuela.

Granda, que cumplía una condena a cinco años de prisión, abandonó en medio de fuertes medidas de seguridad la cárcel de La Dorada en Caldas —el centro del país— hacia las tres menos cuarto de la tarde, acompañado por su abogado, Miguel Angel González, funcionarios penitenciarios y el alto Comisionado para la Paz del gobierno, Luis Carlos Restrepo. En un helicóptero con matrícula HK 4025, el líder insurgente fue trasladado en principio a un cuartel militar y luego a la sede de la Conferencia Episcopal de Colombia, en esta capital, a donde llegó hacia las 4 y cuarto de la tarde.

Carlos Lozano, director del semanario Voz —vinculado al Partido Comunista y muy bien informado sobre la guerrilla— explicó ayer que "todo podría ser una maniobra del gobierno, ya que Granda no se ha comprometido a nada con el gobierno y siempre manifestó su rechazo a ser excarcelado. Además, del comunicado de las FARC del domingo se desprende que no está autorizado a ser vocero".

El gobierno había anunciado hace unos días su intención de soltar a Granda, en el marco de un plan de excarcelación de unos 193 guerrilleros, para que sirva como facilitador de un acercamiento entre el Estado y las FARC para lograr la liberación de la ex candidata presidencial, la colombo-francesa, Ingrid Betancourt y el resto de los 55 retenidos por los insurgentes.

Según versiones de prensa que circulan en Bogotá, fue el presidente francés Nicolas Sarkozy quien le pidió a Uribe la liberación de Granda, como un gesto que sirva para acercar posiciones con las FARC. Sarkozy habría presionado al presidente colombiano con la amenaza de que los países miembros del G-8, que se reúnen en Alemania, emitirían un duro comunicado contra el país y la política de Uribe en el tema de los rehenes.

Durante los días que pasaron fueron innumerables las reuniones de emisarios del gobierno con Granda: desde el alto Comisionado Restrepo, pasando por hombres del Ministerio del Interior, la Iglesia y funcionarios de la Embajada cubana en Bogotá.

Granda rechazó ser parte de la política de excarcelación masiva ordenada por Uribe y dejó en claro, a través de su abogado, que no asumiría ninguna responsabilidad sin el aval del secretariado nacional de las FARC, liderado por el legendario Manuel Marulanda Vélez, alias Tirofijo.

Todo indica que el gobierno apuesta a presionar aún más a las FARC, de la que espera un gesto similar. Pero el domingo, los insurgentes rechazaron el plan de Uribe y lo calificaron de "farsa". Curiosamente —o no tanto— el comunicado de las FARC no hizo ninguna referencia a la liberación del "canciller", lo que fue interpretado como una forma de desconocer cualquier rol que el gobierno quiera darle. Y volvieron a exigir la desmilitarización durante 40 días de dos municipios que ocupan 800 km cuadrados para negociar y realizar un canje.

Granda se encontraba preso desde diciembre de 2004, cuando fue detenido por un comando de venezolanos en Caracas, que lo entregaron —escondido en el baúl de un auto— a las autoridades colombianas en la frontera, originando la peor crisis en las relaciones diplomáticas de los dos países.