Infobae: Policía que entregó a Cabezas trabaja en seguridad
Aníbal Luna, que liberó la zona para facilitar la tareas de los autores materiales del asesinato del fotógrafo, se desempeña en una empresa privada de Villa Gesell. Había sido condenado a perpetua
Luna es empleado de la cooperativa Cotel, ubicada en Boulevard 1170, a pocas cuadras de la terminal de ómnibus de esa ciudad turística. El "hombre fuerte" de la cooperativa es su tesorero, Antonio Roncoroni, que es uno de los empresarios de mayor peso político en Gesell.Si bien hace un año y medio que está en libertad, Luna debería retornar a prisión debido a una decisión de la Suprema Corte de Justicia.
Durante el juicio por el asesinato del reportero gráfico de la revista Noticias, celebrado en 2000, a Luna se lo consideró un partícipe necesario del homicidio cometido el 25 de enero de 1997, por lo que fue condenado a reclusión perpetua."El policía Luna trabaja acá, pero ahora no está. "Si es legal que trabaje acá? El está libre y puede trabajar donde quiera", indicaron voceros de la empresa.
Por su parte, Gladys Cabezas, hermana del fotógrafo asesinado, explicó que Luna está en libertad "por decisión de la Justicia" y remarcó que "como la sentencia que se le aplicó sigue sin estar firme, tiene el derecho de trabajar donde quiera"."Es una barbaridad que eso ocurra, pero la Justicia es la que lo permite. A esta gente no se le puede pedir que tenga decoro. Si fueron capaces de cometer semejante crimen, ahora pueden hacer cualquier cosa sin avergonzarse. La que tendría que reaccionar es la Justicia, luego del fallo de la Suprema Corte que ratificó la sentencia original de reclusión perpetua", comentó Gladys Cabezas.En ese sentido, la hermana del reportero gráfico asesinado se preguntó: "¿qué clase de seguridad puede brindar una persona como Luna?.
Tal vez por eso es que volvieron los robos en serie en los lugares de veraneo", concluyó.Aníbal Luna fue condenado a reclusión perpetua en 2000 por un tribunal oral de Dolores. En el momento del asesinato de Cabezas se desempeñaba como oficial ayudante en la comisaría de Pinamar y fue acusado de haber hecho un seguimiento a la víctima en los días previos al crimen.
Se lo consideró un partícipe necesario del homicidio y se le adjudicó haber intervenido en la maniobra para "liberar la zona" a fin de facilitar la tarea de los autores materiales, el policía Gustavo Prellezo y los civiles José Luis Auge, Gustavo González, Horacio Braga y Héctor Retana.