La Nación: Cómo fue el intento de fuga de Betancourt
El siguiente es un anticipo publicado por el diario El Tiempo (Bogotá) del libro Mi fuga hacia la libertad, del policía colombiano Jhon Frank Pinchao, que escapó de las FARC en mayo pasado. Aquí relata un intento de fuga de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt.
BOGOTA.– La noche en que se fugó Ingrid era oscura y lluviosa y los guerrilleros prestaban su turno de guardia, como siempre. Uno de ellos tenía la misión de pasar revista a sus compañeros, pero se quedaba hablando en los puestos de guardia con los otros guerrilleros y en ese momento nos colocaban la cadena en la muñeca.
A mí me encadenaban al capitán Bermeo. En ocasiones nos podíamos sacar la cadena de la mano, pero en otras nos era imposible, y esa noche era una de esas en que era imposible. Llovía torrencialmente.
Nos estaban haciendo un corral con alambre de púas y ya habían construido un pequeño campamento con un tanque de agua y un baño con un sanitario que habían fijado a una base de madera. El espacio para secar ropa era muy reducido y dispusieron tablas en el suelo para no caminar por el barro. Ese día que iniciaron el encierro todos nos fuimos a acostar.
Antes de la instalación del sanitario íbamos a las letrinas y a Ingrid le habían hecho una aparte, cubierta con hojas. El día que estaban entablando ella pidió permiso para ir a la letrina y, al mismo tiempo, "Mauricio" o "Pata Grande" se dirigió hacia el monte. Ella regresó y al rato volvió el guerrillero.
Como se necesitaban tablas, "Pata Grande" no encontró otra solución que quitárselas al cambuche [especie de rancho pequeño] de Ingrid. Ella se quejó y preguntó por qué tenían que ser esas, que siempre se estaban agarrando con ella. El se enfureció y le dijo que no la aguantaba más, que fuera a "güevoniar" al gobierno. Como se exaltó y fue grosero con Ingrid, eso llegó a oídos del comandante "Enrique", quien se acercó y habló con Ingrid.
Después de este incidente sacaron a "Pata" del grupo que nos cuidaba. Con el paso del tiempo, Ingrid me contó el motivo real por el cual "Pata" se había puesto así ese día: en el momento en que ella se fue a la letrina apareció "Pata" y se le abalanzó con intenciones de tocarla abusivamente. Ella le lanzó una cachetada mientras lograba salir de ese lugar. "Pata" quedó ofendido y por eso después se portó como un maldito salvaje.
Al día siguiente faltaban dos pares de botas: las de Amaón Flórez y las de José Miguel Arteaga [dos de los rehenes]. El sargento Marulanda tenía que entregarle la radio a Ingrid. Fue al cambuche, la llamó, pero no contestó, entonces se la dejó al lado de la cama. Cuando llegó el desayuno, pusimos la olla para que nos sirvieran y, como siempre, ellos contaron las ollas para que no se quedara nadie sin desayuno.
Cuando vieron que faltaban dos, alguien dijo: "Faltan los doctores" [por Betancourt y el ex senador Luis Eladio Pérez]. Fueron a llamarlos para ver si iban a desayunar y la sorpresa fue que no había nadie en ese cambuche. Alertaron a todos los guerrilleros.
Amaón fue a mirar las botas que estaban en la caleta de Ingrid y, claro, eran las de él, pues Ingrid, como sabía que los guerrilleros revisaban las botas, tomó las de Arteaga y Amaón y las puso en su cambuche para que cuando alumbraran no sospecharan.
Les pedíamos a los guerrilleros que nos dijeran la verdad sobre la desaparición de Ingrid. En ese tiempo se manejaba la hipótesis de que sería liberada. Pero ellos decían que no, que ella había escapado. Dentro del grupo de secuestrados había unos que deseaban que la volvieran a atrapar por el miedo a las represalias de la guerrilla contra nosotros. Lo que yo más deseaba, en cambio, era que lograra llegar a la libertad.
Después de su fuga, pude observar cómo eran las tácticas de los guerrilleros para localizar a un secuestrado.
Los guardias iniciaron la búsqueda por los alrededores del campamento. Escuchábamos cómo gritaban llamando a Ingrid, pero sin éxito. Veíamos regresar a los guerrilleros, extenuados, después de largas caminatas, tristes y preocupados, pues ya estaban sentenciados a muerte: se decía que si Ingrid lograba fugarse, matarían a los responsables de la seguridad.
Tras cinco días, Castellanos dijo: "Buenos días, doctora, ¿cómo le fue en el paseo?". Como él era gracioso, no le creímos, pero al girar la cabeza vimos que venían Lucho [Luis Eladio] e Ingrid, totalmente cansados y muy delgados. Les dieron el almuerzo, pero no tenían ganas de comer; después de ese descalabro apenas probaron la comida.
Llegaron los guerrilleros para encadenarlos. Era la primera vez que los iban a encadenar. Primero procedieron con Lucho y luego con Ingrid, pero ella se resistía. Llegó "Gira", una guerrillera que era la segunda al mando de la compañía que nos cuidaba. Ingrid le decía que no permitiera que la encadenaran, que eso era una violación, que ella era mujer y que la ayudara.
La tenían entre dos guerrilleros; ella se resistía, pero terminaron por ponerle la cadena a la fuerza. Ingrid le decía a "Gira" que se le grabara esa imagen porque no la olvidaría nunca, pero la guerrillera le decía: "Cállese que usted no tiene moral". Le decía eso porque supuestamente fugarse es inmoral para ellos. ¡Qué locura!
En ese entonces, antes de la fuga nos habían proporcionado madera para que hiciéramos mesas con unas tablas. Teníamos una mesa con Lucho e Ingrid para que ella nos enseñara francés. Logré avanzar en lo básico y después de la fuga a ella le prohibieron hablar con nosotros y permaneció encadenada las 24 horas durante muchos meses. Ingrid me enseñó La Marsellesa , unos cuentos infantiles y habíamos empezado con un poema, pero todo quedó allí.
Cuando llegaron, nos contaron brevemente lo que había sucedido. El problema fue que Luis se empezó a sentir mal de salud y lo poquito que llevaron de comida se les terminó. Entonces pensaron pedir ayuda a algún pescador que pasara por aquel lugar.
Vieron a unos que venían en una canoa y se les ocurrió pedirles ayuda, pero cuando se acercaron se llevaron la sorpresa de que eran guerrilleros. Les dijeron "súbanse, grandes «hp»" y los llevaron al campamento de nuevo. Durante esos días, Lucho e Ingrid tuvieron un desgaste físico impresionante, llegaron totalmente deteriorados, delgados y demacrados.
Desbarataron aquel campamento, sacaron el alambre de púas y lo recogieron para llevarlo a otro sitio, donde nos construyeron un nuevo campamento.
BOGOTA.– La noche en que se fugó Ingrid era oscura y lluviosa y los guerrilleros prestaban su turno de guardia, como siempre. Uno de ellos tenía la misión de pasar revista a sus compañeros, pero se quedaba hablando en los puestos de guardia con los otros guerrilleros y en ese momento nos colocaban la cadena en la muñeca.
A mí me encadenaban al capitán Bermeo. En ocasiones nos podíamos sacar la cadena de la mano, pero en otras nos era imposible, y esa noche era una de esas en que era imposible. Llovía torrencialmente.
Nos estaban haciendo un corral con alambre de púas y ya habían construido un pequeño campamento con un tanque de agua y un baño con un sanitario que habían fijado a una base de madera. El espacio para secar ropa era muy reducido y dispusieron tablas en el suelo para no caminar por el barro. Ese día que iniciaron el encierro todos nos fuimos a acostar.
Antes de la instalación del sanitario íbamos a las letrinas y a Ingrid le habían hecho una aparte, cubierta con hojas. El día que estaban entablando ella pidió permiso para ir a la letrina y, al mismo tiempo, "Mauricio" o "Pata Grande" se dirigió hacia el monte. Ella regresó y al rato volvió el guerrillero.
Como se necesitaban tablas, "Pata Grande" no encontró otra solución que quitárselas al cambuche [especie de rancho pequeño] de Ingrid. Ella se quejó y preguntó por qué tenían que ser esas, que siempre se estaban agarrando con ella. El se enfureció y le dijo que no la aguantaba más, que fuera a "güevoniar" al gobierno. Como se exaltó y fue grosero con Ingrid, eso llegó a oídos del comandante "Enrique", quien se acercó y habló con Ingrid.
Después de este incidente sacaron a "Pata" del grupo que nos cuidaba. Con el paso del tiempo, Ingrid me contó el motivo real por el cual "Pata" se había puesto así ese día: en el momento en que ella se fue a la letrina apareció "Pata" y se le abalanzó con intenciones de tocarla abusivamente. Ella le lanzó una cachetada mientras lograba salir de ese lugar. "Pata" quedó ofendido y por eso después se portó como un maldito salvaje.
Al día siguiente faltaban dos pares de botas: las de Amaón Flórez y las de José Miguel Arteaga [dos de los rehenes]. El sargento Marulanda tenía que entregarle la radio a Ingrid. Fue al cambuche, la llamó, pero no contestó, entonces se la dejó al lado de la cama. Cuando llegó el desayuno, pusimos la olla para que nos sirvieran y, como siempre, ellos contaron las ollas para que no se quedara nadie sin desayuno.
Cuando vieron que faltaban dos, alguien dijo: "Faltan los doctores" [por Betancourt y el ex senador Luis Eladio Pérez]. Fueron a llamarlos para ver si iban a desayunar y la sorpresa fue que no había nadie en ese cambuche. Alertaron a todos los guerrilleros.
Amaón fue a mirar las botas que estaban en la caleta de Ingrid y, claro, eran las de él, pues Ingrid, como sabía que los guerrilleros revisaban las botas, tomó las de Arteaga y Amaón y las puso en su cambuche para que cuando alumbraran no sospecharan.
Les pedíamos a los guerrilleros que nos dijeran la verdad sobre la desaparición de Ingrid. En ese tiempo se manejaba la hipótesis de que sería liberada. Pero ellos decían que no, que ella había escapado. Dentro del grupo de secuestrados había unos que deseaban que la volvieran a atrapar por el miedo a las represalias de la guerrilla contra nosotros. Lo que yo más deseaba, en cambio, era que lograra llegar a la libertad.
Después de su fuga, pude observar cómo eran las tácticas de los guerrilleros para localizar a un secuestrado.
Los guardias iniciaron la búsqueda por los alrededores del campamento. Escuchábamos cómo gritaban llamando a Ingrid, pero sin éxito. Veíamos regresar a los guerrilleros, extenuados, después de largas caminatas, tristes y preocupados, pues ya estaban sentenciados a muerte: se decía que si Ingrid lograba fugarse, matarían a los responsables de la seguridad.
Tras cinco días, Castellanos dijo: "Buenos días, doctora, ¿cómo le fue en el paseo?". Como él era gracioso, no le creímos, pero al girar la cabeza vimos que venían Lucho [Luis Eladio] e Ingrid, totalmente cansados y muy delgados. Les dieron el almuerzo, pero no tenían ganas de comer; después de ese descalabro apenas probaron la comida.
Llegaron los guerrilleros para encadenarlos. Era la primera vez que los iban a encadenar. Primero procedieron con Lucho y luego con Ingrid, pero ella se resistía. Llegó "Gira", una guerrillera que era la segunda al mando de la compañía que nos cuidaba. Ingrid le decía que no permitiera que la encadenaran, que eso era una violación, que ella era mujer y que la ayudara.
La tenían entre dos guerrilleros; ella se resistía, pero terminaron por ponerle la cadena a la fuerza. Ingrid le decía a "Gira" que se le grabara esa imagen porque no la olvidaría nunca, pero la guerrillera le decía: "Cállese que usted no tiene moral". Le decía eso porque supuestamente fugarse es inmoral para ellos. ¡Qué locura!
En ese entonces, antes de la fuga nos habían proporcionado madera para que hiciéramos mesas con unas tablas. Teníamos una mesa con Lucho e Ingrid para que ella nos enseñara francés. Logré avanzar en lo básico y después de la fuga a ella le prohibieron hablar con nosotros y permaneció encadenada las 24 horas durante muchos meses. Ingrid me enseñó La Marsellesa , unos cuentos infantiles y habíamos empezado con un poema, pero todo quedó allí.
Cuando llegaron, nos contaron brevemente lo que había sucedido. El problema fue que Luis se empezó a sentir mal de salud y lo poquito que llevaron de comida se les terminó. Entonces pensaron pedir ayuda a algún pescador que pasara por aquel lugar.
Vieron a unos que venían en una canoa y se les ocurrió pedirles ayuda, pero cuando se acercaron se llevaron la sorpresa de que eran guerrilleros. Les dijeron "súbanse, grandes «hp»" y los llevaron al campamento de nuevo. Durante esos días, Lucho e Ingrid tuvieron un desgaste físico impresionante, llegaron totalmente deteriorados, delgados y demacrados.
Desbarataron aquel campamento, sacaron el alambre de púas y lo recogieron para llevarlo a otro sitio, donde nos construyeron un nuevo campamento.