25 de enero de 2008

Crónica: ESTUDIANTE DE MEDICINA HABRIA SIDO ASESINADO EN COMISARIA

El caso sucedió en 2006 y en un comienzo se creyó que el menor había caído de un tren, pero ahora la principal hipótesis de las autoridades apunta a que el adolescente fue privado de la libertad por policías y conducido a la seccional, donde habría recibido brutales golpes que derivaron en su muerte.

Matías Jaime, de apenas 17 años, un estudiante de Medicina carente de antecedentes delictivos y domiciliado en Carapachay, fue localizado sin vida el 5 de mayo de 2006, en un paso a nivel ubicado en calle Soldado de Malvinas, a escasos 10 metros de la comisaría de Villa Adelina.

La víctima presentaba un tremendo golpe en la nuca con pérdida de masa encefálica. En un principio se pensó que el chico pereció al caer, de manera accidental, de un tren en el cual regresaba a su casa, presuntamente luego de haber concurrido a bailar, junto a un amigo, a un boliche en Grand Bourg. Se abrió entonces un expediente (Nº 15.944) que fue caratulado "averiguación de causales de muerte".
Una segunda autopsia, solicitada por el fiscal Leandro Orduna y concretada en la morgue de Lomas de Zamora, estableció que el pibe tenía además una costilla fracturada y golpes en el hígado, como también "lesiones de defensa" en los dedos de la manos.

Ahora la principal teoría de los pesquisas señala que el chico jamás llegó al local bailable y que, por motivos que se desconocen, resultó privado de la libertad por los policías, que lo llevaron a la seccional, donde le habrían propinado golpes. Después, se sospecha que estos uniformados retiraron al estudiante del inmueble por una puesta trasera y lo depositaron -muerto o en agonía-entre los rieles, para simular un accidente ferroviario.

Las ropas que tenía la víctima el momento del asesinato -vitales para las pericias- fueron "perdidas" por los servidores públicos, a la vez que se determinó que el libro de guardia de la dependencia (usado para anotar el ingreso de detenidos) hay diversas irregularidades, razón por la cual ya ha sido incautado. Como consecuencia de la situación se abrió una causa paralela (Nº 20.297). El máximo jefe de la seccional, el capitán Adrián Antonio Daddona -que no estaba en la comisaría cuando ocurrió el hecho- fue procesado por "alteración de pruebas", en tanto que el oficial Ricardo Leyes figura procesado por "encubrimiento agravado". Los restantes policías de la comisaría también son investigados por el incidente.