6 de diciembre de 2007

Crónica: SALEN DE VELORIO PARA ATACAR UNA COMISARIA

El violento asalto ocurrido el último domingo en una vivienda del barrio porteño de Mataderos, en el que tres delincuentes le robaron dinero y electrodomésticos a una familia y luego se tirotearon con la policía cuando escapaban en el auto de las víctimas, tras lo cual uno de ellos murió y los otros dos fueron detenidos, registró un segundo capítulo provocado por los familiares y allegados al malhechor fallecido. Totalmente enceguecidos por esta situación, salieron del velatorio y quisieron vengar esa muerte atacando de unos 40 balazos a policías de la comisaría que intervino en el hecho que, por milagro, lograron refugiarse de la balacera en un destacamento que finalmente quedó agujereado en distintas partes.

El último suceso ocurrió durante los primeros minutos de la madrugada del martes en el destacamento Manuel Dorrego perteneciente a la comisaría 42ª de la Policía Federal, situado en la esquina de las avenidas Lisandro de La Torre y Eva Perón, justo frente a la villa denominada Ciudad Oculta de Mataderos, donde en ese momento eran velados los restos del delincuente acribillado a balazos por la policía la noche anterior, luego de robarle a la familia de la calle Oliden al 1200. Según le explicaron a Crónica fuentes del caso, el episodio ocurrió cuando uno de los habitantes de la villa acababa de asaltar a un taxista frente a la garita policial, tras lo cual la víctima denunció el hecho a los policías que estaban de guardia en el lugar.

Cuando los agentes salieron del destacamento y le dieron la voz de alto al asaltante y comenzaron a correrlo para apresarlo, escucharon una serie de detonaciones de arma de fuego que proveían del velatorio en Ciudad Oculta, por lo que tuvieron que abortar la persecución, y protegieron al chofer asaltado y rápidamente se refugiaron en el destacamento.
En ese momento, se registró un ataque con unos 40 balazos contra el frente de la garita donde estaban los policías, cuyos proyectiles agujerearon distintas partes del destacamento, que por milagro no impactaron ni en los policías, ni en el chofer que segundos antes había sido asaltado por el ladrón que corrió hacia la villa.