22 de octubre de 2007

La Nación: Turquía, más cerca de la ofensiva en Irak

En una jornada que elevó aún más el clima de fuerte tensión que se vive en la región, por lo menos 49 personas murieron ayer en el sur de Turquía, en los peores combates entre el ejército turco y los separatistas kurdos en más de una década, que dejaron a Ankara a un paso de lanzar una amplia ofensiva contra refugios de los rebeldes en Irak. Los choques comenzaron en las primeras horas de la madrugada, cuando los rebeldes emboscaron a una unidad militar a menos de cinco kilómetros de la frontera con Irak y mataron a 17 soldados. En respuesta, el ejército bombardeó bases rebeldes en Turquía -donde 32 insurgentes perdieron la vida- y disparó proyectiles de artillería contra aldeas kurdas en el norte de Irak, sin dejar víctimas. El ataque contra la unidad militar incrementó la presión de la oposición y de la opinión pública turcas sobre el gobierno del primer ministro Recep Tayyip Erdogan para que lance una amplia ofensiva contra las bases de los rebeldes en el norte de Irak. El incidente, de hecho, ocurrió sólo cuatro días después de que el parlamento turco autorizara a Erdogan a ordenar esa ofensiva. Turquía asegura que en el norte de Irak se refugian unos 3500 rebeldes del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK, por sus siglas en inglés), responsables de los ataques contra sus fuerzas armadas. Alarmados ante la amenaza de un ataque a gran escala, el gobierno iraquí, la Unión Europea y los Estados Unidos han exhortado a Ankara a que no envíe tropas al norte de Irak, la región más próspera y pacífica del país en guerra. Además de amenazar con abrir un nuevo frente de conflicto en Irak, una ofensiva turca podría desestabilizar a toda la región, ya que podría alentar a otros países, como Irán y Siria -donde viven miles de kurdos-, a intervenir. Un ataque de Ankara en Irak amenaza también con dañar la alianza estratégica, que Washington mantiene con Turquía, por donde pasa el 70 por ciento de los suministros para las tropas norteamericanas desplegadas en el país árabe. La sangrienta jornada de ayer comenzó poco después de la medianoche, cuando unos 200 rebeldes del PKK emboscaron a una unidad militar de 12 vehículos en la ciudad de Daglica, provincia de Hakkari, donde se unen las fronteras de Turquía, Irak e Irán. Hacía años que los militares no eran atacados por un grupo tan grande de guerrilleros. Según Ankara, los rebeldes se infiltraron desde el norte de Irak. La emboscada dejó 17 soldados muertos, lo que elevó a más de 30 la cifra de militares fallecidos por ataques del PKK en las últimas dos semanas. Los rebeldes también tomaron como rehenes a por lo menos 10 soldados. En otro incidente ocurrido ayer, que elevó el malestar en la opinión pública turca, una mina mató a un civil y dejó a otros 17 heridos. Todos ellos viajaban a un casamiento en un colectivo en la zona de los combates. En respuesta al ataque contra el convoy militar, el ejército turco bombardeó más de 60 posiciones de los rebeldes en el sur del país, donde murieron 32 guerrilleros. Según las autoridades iraquíes, los turcos también efectuaron disparos de artillería contra aldeas kurdas en su territorio, sin dejar víctimas. Tras la emboscada a la unidad militar, Erdogan, que recibió autorización del Parlamento para enviar tropas a Irak, convocó una reunión de urgencia con los jefe militares para discutir una respuesta a los ataques. "Estos últimos acontecimientos harán que implementemos medidas más drásticas", dijo el ministro de Trabajo turco, Faruk Celik. Por su parte, el presidente Abdullah Gül afirmó que el gobierno estaba preparado para pagar "cualquier precio" en su lucha contra el PKK, lo que pareció anticipar una inminente ofensiva en Irak. Esa intervención podría desatar un nuevo y sangriento frente de conflicto en el norte de Irak, una región autónoma gobernada por los kurdos. Las autoridades de esa región ya advirtieron que, aunque no apoyan al PKK, se defenderán con las armas ante una eventual invasión turca. "Unos días" Turquía, que tiene desplegados unos 60.000 soldados en la frontera con Irak, amenaza con lanzar una invasión a gran escala. Pero del otro lado de la frontera podría encontrarse con una feroz resistencia de los rebeldes, que conocen perfectamente las montañas del norte iraquí. El ataque de ayer, de hecho, pareció una iniciativa deliberada de los rebeldes para provocar al gobierno de Ankara a que lance una represalia a gran escala. En un intento por evitar la incursión turca, el presidente iraquí, el kurdo Jalal Talabani, ordenó a los guerrilleros del PKK que depongan las armas o se vayan del país. Por su parte, la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, pidió a Erdogan que se tomara "unos días" para decidir su respuesta a los ataques de los rebeldes. Mientras tanto, cientos de turcos marcharon en Estambul para protestar por la matanza de los soldados.