La Nación: La crisis de Córdoba se trasladó a la calle
La crisis institucional cordobesa dio ayer un nuevo giro cuando una multitud salió a las calles de esta capital a respaldar el reclamo de Luis Juez, postulante del Frente Cívico y Social, para que "se abran las urnas" y así conocer en un conteo voto por voto el verdadero resultado de las elecciones celebradas el domingo último. Hasta ahora, según un cuestionado escrutinio provisorio, el ganador sería el vicegobernador y candidato del PJ, Juan Schiaretti, por el estrecho margen de 17.334 votos (1,11% de diferencia).
Ante la marcha de Juez, el oficialismo respondió con movilizaciones en el interior de la provincia -donde, aseguran, ganó el PJ y contrarrestó el amplio triunfo de Juez en esta capital y el Gran Córdoba-, ostensiblemente menos populosas. Schiaretti participó de las caravanas realizadas en Alta Gracia y Cosquín, en donde volvió a defender la legitimidad de su victoria electoral con duros epítetos hacia su rival. "En pocos días más saldrá a la luz la concatenación de mentiras que dijo aquel que no sabe admitir su derrota", dijo el vicegobernador en clara alusión a Juez.
Según los organizadores, la movilización en respaldo de Juez, que asegura que le "robaron" la elección, reunió a más de 50.000 personas. La Policía cordobesa la calculó en 20.000, diez mil menos que lo estimado por el centenario diario La Voz del Interior .
La marcha de las "Manos Abiertas" se realizó en absoluta tranquilidad y sin incidentes, tal cual lo había pedido el candidato del Frente Cívico y a pesar de la guerra de nervios que había lanzado unas horas el gobierno provincial para tratar de desalentar la asistencia de gente común.
La estrategia oficialista se plasmó en una conferencia en la que el ministro de Salud, Oscar González, dijo que tenía información sobre "grupos que vienen a la provincia con la idea de generar violencia", y mencionó a Quebracho. Minutos después, Pablo Montes, dirigente de esa agrupación, afirmó que Quebracho no participaría de la movilización juecista. "El gobierno nacional y el provincial nos quieren tirar la mochila de lo que ellos generan", expresó a LA NACION.
A pesar de las palabras agoreras sobre posible violencia que salieron de la Casa de las Tejas-sede del gobierno provincial-, las calles de esta capital vivieron una verdadera fiesta popular en paz que concluyó en las escalinatas del Correo Argentino, en la céntrica esquina de las avenidas Colón y General Paz, a las 19.30 con la entonación del Himno Nacional. Tal cual lo había prometido, Juez no habló y encabezó el acto con su familia. Atrasado en su regreso de Buenos Aires -donde realizó un raid mediático que incluyó el programa de Mirtha Legrand-, el líder del Frente Cívico no participó de la marcha previa que se inició en el cruce de Colón con La Cañada.
La movilización estuvo encabezada por dirigentes juecistas y un trailer en el que se podía ver una urna de tres metros de altura, un sobre con un signo de interrogación y una estatua viviente vestida de Justicia, que debía hacer malabares para mantener el equilibrio ante cada frenada del camión.
La consigna más vista fue el "Abran las urnas" que desde anteayer empapela las paredes de esta capital, aunque en gran parte la protesta se unificó en el grito "Cór-do-ba".
El folklore de la marcha incluyó a personas con barbijos y carteles que decía "Huele a fraude", crespones negros y banderas con listones de duelo.
En el interior
El justicialismo, en tanto, organizó anoche una veintena de movilizaciones en ciudades y localidades del interior, con la presencia de Schiaretti en las celebradas en Alta Gracia y Cosquín, quien dijo que en esos actos se habían movilizado a "45.000 personas".
"No nos van a robar lo que ganamos en las urnas", dijo en Alta Gracia ante algo más de un millar de adherentes. También realizó una fuerte carga contra Juez -"émulo de Nerón", "fascistoide", fueron algunos epítetos- pero separó su figura de la del electorado que lo apoyó. "Respeto profundamente la manifestación que están haciendo otros cordobeses que han ganado la Municipalidad de la Ciudad de Córdoba pero que deben reconocer que hemos ganado la provincia", expresó.
En diálogo con el periodismo evitó cuidadosamente críticar a miembros del gobierno nacional, a diferencia de su dura actitud del miércoles. "Ya pasó, de las elecciones nacionales hablaremos más adelante, ahora nos preocupada la situación institucional de Córdoba", se excusó.
Tampoco hizo interpretaciones acerca de las declaraciones del presidente Néstor Kirchner que pueden relacionarse con Córdoba: "No me corresponde evaluar las expresiones del Presidente. Creo que ha intentado poner sensatez y ha dicho lo que es claro: en democracia se puede ganar por un voto o 100.000 y que hay que saber perder".
Ante la marcha de Juez, el oficialismo respondió con movilizaciones en el interior de la provincia -donde, aseguran, ganó el PJ y contrarrestó el amplio triunfo de Juez en esta capital y el Gran Córdoba-, ostensiblemente menos populosas. Schiaretti participó de las caravanas realizadas en Alta Gracia y Cosquín, en donde volvió a defender la legitimidad de su victoria electoral con duros epítetos hacia su rival. "En pocos días más saldrá a la luz la concatenación de mentiras que dijo aquel que no sabe admitir su derrota", dijo el vicegobernador en clara alusión a Juez.
Según los organizadores, la movilización en respaldo de Juez, que asegura que le "robaron" la elección, reunió a más de 50.000 personas. La Policía cordobesa la calculó en 20.000, diez mil menos que lo estimado por el centenario diario La Voz del Interior .
La marcha de las "Manos Abiertas" se realizó en absoluta tranquilidad y sin incidentes, tal cual lo había pedido el candidato del Frente Cívico y a pesar de la guerra de nervios que había lanzado unas horas el gobierno provincial para tratar de desalentar la asistencia de gente común.
La estrategia oficialista se plasmó en una conferencia en la que el ministro de Salud, Oscar González, dijo que tenía información sobre "grupos que vienen a la provincia con la idea de generar violencia", y mencionó a Quebracho. Minutos después, Pablo Montes, dirigente de esa agrupación, afirmó que Quebracho no participaría de la movilización juecista. "El gobierno nacional y el provincial nos quieren tirar la mochila de lo que ellos generan", expresó a LA NACION.
A pesar de las palabras agoreras sobre posible violencia que salieron de la Casa de las Tejas-sede del gobierno provincial-, las calles de esta capital vivieron una verdadera fiesta popular en paz que concluyó en las escalinatas del Correo Argentino, en la céntrica esquina de las avenidas Colón y General Paz, a las 19.30 con la entonación del Himno Nacional. Tal cual lo había prometido, Juez no habló y encabezó el acto con su familia. Atrasado en su regreso de Buenos Aires -donde realizó un raid mediático que incluyó el programa de Mirtha Legrand-, el líder del Frente Cívico no participó de la marcha previa que se inició en el cruce de Colón con La Cañada.
La movilización estuvo encabezada por dirigentes juecistas y un trailer en el que se podía ver una urna de tres metros de altura, un sobre con un signo de interrogación y una estatua viviente vestida de Justicia, que debía hacer malabares para mantener el equilibrio ante cada frenada del camión.
La consigna más vista fue el "Abran las urnas" que desde anteayer empapela las paredes de esta capital, aunque en gran parte la protesta se unificó en el grito "Cór-do-ba".
El folklore de la marcha incluyó a personas con barbijos y carteles que decía "Huele a fraude", crespones negros y banderas con listones de duelo.
En el interior
El justicialismo, en tanto, organizó anoche una veintena de movilizaciones en ciudades y localidades del interior, con la presencia de Schiaretti en las celebradas en Alta Gracia y Cosquín, quien dijo que en esos actos se habían movilizado a "45.000 personas".
"No nos van a robar lo que ganamos en las urnas", dijo en Alta Gracia ante algo más de un millar de adherentes. También realizó una fuerte carga contra Juez -"émulo de Nerón", "fascistoide", fueron algunos epítetos- pero separó su figura de la del electorado que lo apoyó. "Respeto profundamente la manifestación que están haciendo otros cordobeses que han ganado la Municipalidad de la Ciudad de Córdoba pero que deben reconocer que hemos ganado la provincia", expresó.
En diálogo con el periodismo evitó cuidadosamente críticar a miembros del gobierno nacional, a diferencia de su dura actitud del miércoles. "Ya pasó, de las elecciones nacionales hablaremos más adelante, ahora nos preocupada la situación institucional de Córdoba", se excusó.
Tampoco hizo interpretaciones acerca de las declaraciones del presidente Néstor Kirchner que pueden relacionarse con Córdoba: "No me corresponde evaluar las expresiones del Presidente. Creo que ha intentado poner sensatez y ha dicho lo que es claro: en democracia se puede ganar por un voto o 100.000 y que hay que saber perder".