6 de septiembre de 2007

infobae: Empresario secuestrado: sin pistas firmes

Es poco y nada lo que se sabe sobre el paradero de Franco Andreola. Los captores no han vuelto a tomar contacto con sus familiares y no hay línea de investigación
El secuestro del empresario transportista Franco Andreola, ocurrido hace una semana en el barrio porteño de Barracas, quedó ayer a cargo de la Justicia federal, aunque los investigadores no tienen ninguna pista firme sobre su paradero.Luego de que la justicia ordinaria se declaró incompetente para seguir a cargo del expediente, la causa pasó a manos del juez federal Ariel Lijo, quien la delegó en el fiscal Federico Delgado, informaron a Télam fuentes judiciales.A poco de hacerse cargo del expediente, Delgado recibió a los familiares de Andreola para tratar de buscar alguna pista que permita determinar las causas del secuestro y a policías de la División Antisecuestos de la Policía Federal.Sin embargo, no se ordenó ninguna medida nueva porque "no hay ninguna línea de investigación certera que pueda seguirse hasta el momento", aseguraron los voceros, y agregaron que, desde el sábado último, no se recibió ningún llamado de los captores ni pruebas de vida.El secuestro ocurrió el miércoles último cerca de las 23:45, cuando un grupo de empresarios del transporte de larga distancia se encontraba cenando tras una reunión en un quincho de la firma. El Rápido San José, que pertenece a la compañía Flechabus, en la calle Río Cuarto 1963 del barrio porteño de Barracas. En medio de la cena, al menos siete delincuentes ingresaron al lugar, que está en un galpón de la firma, y con armas amenazaron a todos los presentes, a quienes les sustrajeron dinero y teléfonos celulares.Ninguno de los comensales opuso resistencia, de manera que la banda estuvo sólo 15 minutos en el lugar y hasta entonces todos creían que se trataba de un simple robo.Pero los miembros de la banda preguntaron quién era el dueño de un automóvil Mini Cooper estacionado en la puerta del galpón.Andreola, que vende en la Argentina las carrocerías Busscar, de origen brasileño, dijo que era de él y mostró la llave, pero los delincuentes no fueron al auto, sino que tomaron al hombre por la fuerza y se lo llevaron en uno de los vehículos en los que habían llegado. Los dueños de Flechabus, los hermanos Raúl y Guillermo Derudder, y los otros empresarios presentes denunciaron el hecho de inmediato en la comisaría 30, con jurisdicción en la zona, pero la policía no pudo alcanzar a los delincuentes.Una de las hipótesis de los investigadores es que los secuestradores se equivocaron de persona, ya que uno de los hermanos Derudder había vendido dos días antes un Mini Cooper igual al que tiene Andreola.Tras el secuestro, la familia recibió sólo dos llamadas: en una les pidieron un rescate de 500 mil dólares y en otra anunciaron que habían dejado una prueba de vida -una supuesta carta manucrista- en un "puesto" de la zona sur del conurbano, pero la familia no encontró nada.Lo que más preocupa a los investigadores es que desde entonces, los captores no volvieron a llamar, ni siquiera para confirmar si habían encontrado la prueba de vida.El caso fue investigado en principio por la jueza María Gabriela Lanz y el fiscal César Troncoso, pero al tratarse de un secuestro extorsivo debieron derivarlo a la Justicia federal.