Clarín: Otro ataque contra el empleado de Nestlé que recibió un sobre bomba
El hombre, de 33 años, declaró ayer por segunda vez ante el fiscal del caso, John Broyad. Fue horas después de que en la casa de su ex mujer, ubicada en General Pacheco, explotara una especie de petardo de alto poder. Este último incidente fue lo que hizo que la investigación del atentado registrado el miércoles por la mañana en la empresa Nestlé se concentrara en su persona.
"Antonello dice no saber quién pudo haber querido lastimarlo. Pero reunimos testimonios de que había gente de su entorno laboral que tenía motivos para estar muy enojada con él", explicaron a Clarín fuentes del caso. "Lo que tenemos que hacer es reunir pruebas y determinar si alguna de estas personas tiene el perfil y el conocimiento como para idear un ataque de este tipo".
La primera explosión se produjo alrededor de las 10.55 del miércoles en el primer piso de la sede de la empresa Nestlé, en Libertador 1855 (Vicente López). Allí, una carta bomba que contenía un explosivo escondido dentro de un libro detonó en manos del gerente de sistemas, Cosme Venezziale.
El gerente, de 47 años, casi sufrió la amputación de su dedo índice derecho. Se salvó de sufrir más daños porque cuando abrió el libro, que había apoyado sobre su escritorio, estaba de pie.
La investigación pronto determinó que el libro había llegado en un sobre blanco dirigido a Cristian Antonello, quien trabaja como empleado del área de sistemas a cargo de todas las compras de tecnología y electrónica.
El sobre había sido llevado a Nestlé por un hombre canoso, cuya cara fue filmada por las cámaras de seguridad y ahora está siendo buscado. El envoltorio tenía un autoadhesivo con la inscripción "Oxford University Press" como remitente y otro con el nombre del empleado.
Antonello lo recibió a las 16 del martes. Según su declaración, al ver que contenía un libro sobre "el dominio del mercado digital", se lo regaló a Venezziale.
El gerente recién abrió el libro en la mañana del miércoles. Sólo tuvo que sacarle un papel celofán y abrirlo para que explotara. Enseguida, la noticia se difundió por todos lados.
Primero se pensó en un atentado contra la empresa. Pero por la noche esto quedó descartado. Aunque recién se supo ayer, cerca de las 23.50 del mismo miércoles se detonó otro explosivo en una ventana de la casa donde Antonello vivía con su mujer hasta hace unos diez meses, cuando se separó de ella.
A la hora de la explosión, en la casa sólo estaban la ex mujer de Antonello, Ana Alvarez, y las dos hijas del matrimonio. Ninguna salió herida. "Creemos que la intención de quien puso el explosivo no era herir a nadie, sino dar el mensaje de que el atentado había sido contra el empleado", dijeron fuentes del caso.
El artefacto era mucho más simple que el enviado a Nestlé: sólo un poco de pólvora y una mecha. Una vecina dijo por tevé haber visto a dos hombres poniéndolo en la ventana de la casa, ubicada en Bogotá 1393, pero luego se desdijo ante la Justicia y no hay pistas sobre quién lo dejó.
Ahora la investigación está centrada en Antonello. "El origen de todo parece ser una cuestión personal-laboral", indicaron los voceros del caso. Por eso, los investigadores están revisando también sus llamados telefónicos, en busca de pruebas concretas.