31 de agosto de 2007

La Nación: Cumbre por los rehenes en Colombia

En medio de una gran expectativa, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, intentará hoy impulsar un acuerdo entre el gobierno de Alvaro Uribe y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para la liberación de 45 rehenes en manos de la guerrilla, durante una esperada reunión en Bogotá con su par colombiano. La mediación de Chávez en el conflicto interno colombiano -algo que no tiene precedente- despierta un gran optimismo entre los familiares de los secuestrados, después de años de una batalla infructuosa por poner fin al drama de los rehenes. No obstante, la misión de Chávez no será fácil, ya que enfrenta el desafío de acercar a dos partes que mantienen desde hace años posiciones irreconciliables. Las FARC ofrecen entregar a los 45 rehenes a cambio de la liberación de 500 guerrilleros presos, incluidos dos que fueron extraditados a Estados Unidos. Entre el grupo de secuestrados se encuentran la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt -que tiene doble nacionalidad, francesa y colombiana-, tres estadounidenses y varios policías y militares, algunos de ellos próximos a cumplir 10 años de cautiverio. Horas antes de la cumbre, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, se comunicó ayer con Chávez y Uribe para manifestar su "pleno apoyo" a la gestión del mandatario venezolano y recordar que la liberación de Betancourt es una de las prioridades de su gobierno. Chávez tiene mucho en juego en esta gestión con las FARC, ya que su éxito podría impulsar sus aspiraciones de liderazgo regional, y mejorar su imagen a nivel internacional. Todo dependerá de cuánto estarán dispuestos a hacer por él los rebeldes. Aunque Chávez niega mantener nexos con la guerrilla, los rebeldes han manifestado públicamente su admiración por él; muchas veces han elogiado a su gobierno de izquierda y se han declarado "bolivarianos" como él. El gobierno colombiano se mostró ayer confiado en las gestiones del mandatario venezolano. "Chávez tiene que convencer a las FARC de que liberen a los secuestrados, y me parece que él puede tener los argumentos o la autoridad [necesaria]", dijo el ministro del Interior colombiano, Carlos Holguín. En un gesto de buena voluntad hacia Uribe, antes de viajar a Bogotá, Chávez indultó ayer a 41 paramilitares colombianos presos en Venezuela, acusados de haber promovido un ataque contra su palacio presidencial en 2004. Chávez, que impulsa en su país el "socialismo del siglo XXI" y es un crítico acérrimo de Estados Unidos, mantiene tensas relaciones con Uribe, líder de derecha y principal aliado de Washington en la región. Pese a sus diferencias, y en una audaz decisión, Uribe autorizó dos semanas atrás a su par venezolano a intervenir en el proceso de paz, un viejo anhelo de Chávez. El primer paso del venezolano fue recibir en Caracas a familiares de los secuestrados, la semana pasada, en un encuentro en el que pidió una "señal" al máximo jefe del grupo guerrillero, Manuel Marulanda, alias "Tirofijo". Según varios medios locales, Chávez ya recibió una "propuesta" de las FARC para un acuerdo de canje, que discutiría hoy con Uribe. Chávez tiene previsto llegar a Bogotá durante la mañana. En una visita que durará unas seis horas, el mandatario se reunirá con Uribe en la casa de descanso presidencial, en las afueras de la capital colombiana, donde luego ofrecerá una conferencia de prensa, antes de regresar a Caracas, por la tarde. En la agenda de la visita no está incluido otro encuentro de Chávez con familiares de los secuestrados, aunque varios de ellos manifestaron ayer su esperanza en poder reunirse con él. Aunque la misión de Chávez provoca optimismo entre los familiares de los rehenes, su tarea no será sencilla. Uno de los principales obstáculos para lograr el canje es la exigencia de las FARC de que el gobierno desmilitarice una zona de Colombia de casi 780 km2 para negociar allí el intercambio humanitario, pedido que Uribe rechaza. El mandatario argumenta que la última vez que el gobierno desmilitarizó una región a pedido de las FARC, entre 1998 y 2002, durante el gobierno de Andrés Pastrana, los rebeldes aprovecharon para hacerse más fuertes y expandir sus actividades ilegales, como los secuestros y el narcotráfico. Cadáveres El grupo de cautivos declarados "canjeables" por la guerrilla, originalmente de 56, se redujo a 45 en junio pasado, cuando las FARC anunciaron la muerte de 11 diputados que mantenía como rehenes, durante un combate con un grupo militar no identificado. Tras de una larga espera de los familiares de las víctimas, Uribe anunció ayer que los rebeldes entregarán mañana los 11 cadáveres a miembros de la Cruz Roja .