9 de agosto de 2007

EE.UU. prepara un importante plan de ayuda antidroga para México

WASHINGTON.- Decidido a emprender una batalla frontal contra las drogas ilegales antes de que ingresen en su territorio, Estados Unidos negocia con el gobierno del presidente mexicano, Felipe Calderón, un paquete de ayuda multimillonario que incluiría el envío de cientos de millones de dólares en equipos e insumos militares y la capacitación de las fuerzas armadas y de seguridad locales.

El objetivo de la administración Bush es apuntalar la campaña contra una docena de carteles del narcotráfico ramificados por todo México que Calderón anunció por cadena nacional al asumir en diciembre último y que incluyó el inmediato redespliegue de más de 24.000 agentes federales.

La ofensiva de Calderón, que incluyó también la purga de oficiales del ejército y agentes de la policía, logró importantes golpes contra los carteles, pero también incrementó la violencia callejera en momentos en que las disputas entre los distintos grupos de narcotraficantes dejaron más de 3000 asesinatos en el último año.

"Estamos buscando dar asistencia, entrenamiento técnico y equipamiento para combatir la creciente guerra contra las drogas que ellos [por México] tienen", confirmó el legislador demócrata por Texas, Henry Cuellar, luego de que The Washington Post revelara ayer los detalles del paquete.

El desembolso inicial podría oscilar entre los 200 y 300 millones de dólares, según algunas estimaciones, y deberá contar con la venia previa del Capitolio, con lo que se convertiría en el mayor paquete de ayuda contra el narcotráfico en América latina desde que se aprobó el Plan Colombia, que ya insumió gastos por 5000 millones de dólares en los últimos siete años.

El acuerdo con México incluiría, según trascendió, el envío de equipos para la intercepción de llamadas, radares para rastrear embarques de drogas, aviones para transportar agentes mexicanos, así como programas de capacitación. Queda aún por definir el nivel de actividad estadounidense en territorio mexicano, un tema particularmente sensible.

El gobierno de Bush y el Congreso se apresuraron a aclarar, no obstante, que la ayuda a México sería distinta del Plan Colombia, en el que Estados Unidos aportó helicópteros de combate, una flotilla de avionetas fumigadoras y entrenamiento militar, policial y de inteligencia.

Cuellar estimó que el presidente George W. Bush podría anunciar la ayuda durante la reunión que mantendrá con Calderón y el primer ministro canadiense, Stephen Harper, el 20 y 21 de este mes, mientras que otros funcionarios en Washington se limitaron a decir que "las discusiones están bastante avanzadas", pero evitaron fijar una fecha.

Antes de poner en marcha el plan, sin embargo, Calderón deberá licuar la resistencia que los mexicanos muestran ante todo lo que pueda parecer una intromisión excesiva de sus vecinos del Norte, una sensibilidad que se remonta a la guerra de 1846.

Además, los mexicanos critican a Estados Unidos por considerar que es "hipócrita" por intentar combatir el suministro de cocaína, marihuana y heroína del exterior cuando es, junto con Europa, el principal consumidor del mundo.

Las redes en EE.UU.

Los mexicanos también consideran llamativo el énfasis que Washington pone en combatir los carteles en el exterior, cuando poco trasciende sobre las redes que comercializan las drogas dentro de Estados Unidos y lavan el dinero resultante. Aún así, y ante la filtración de las negociaciones en marcha sobre el plan antidrogas, la embajada mexicana en Washington afirmó que Calderón estaba "totalmente comprometido con enfrentar de lleno al crimen organizado que opera en México" y dijo que las tratativas apuntan a "profundizar la cooperación bilateral contra el narcotráfico".

Esa predisposición por parte de las autoridades mexicanas ya implica un "cambio mayúsculo" a los ojos de Estados Unidos, tras décadas de lo que consideran como una palpable interrelación entre los carteles de la droga, jueces, policías y políticos, en especial durante el período en que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) gobernó el país.

"Estamos apuntando a llegar a un par de cientos de millones de dólares, pero la verdadera historia no es la cifra, sino el hecho de que los mexicanos desean trabajar con nosotros", comentó un asesor del Senado norteamericano al tanto de las discusiones bilaterales.

Para la administración Bush, también se trata de dar impulso a una agenda más amplia que la lucha contra las drogas. Casi desde el inicio de la llamada "guerra contra el terrorismo", la inteligencia de este país advirtió sobre el riesgo de que terroristas islámicos puedan infiltrarse en este país con el apoyo de los carteles, usando sus rutas y contactos a lo largo de la frontera. De hecho, se cree que podrían estar posando como hispanos, para operar con los carteles del narcotráfico.

"Los traficantes y los terroristas operan en un ambiente clandestino y utilizan similares metodologías. Todo pueden contribuir a [ ] un evento catastrófico por parte de terroristas", estimó un informe de la Agencia de Lucha contra las Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), que difundió ayer el periódico The Washington Times .

Ajenos a esa hipótesis, los mexicanos lidian con su sangría cotidiana, que incluye decapitaciones, torturas y sicarios. Todo eso podría contribuír a reducir, creen sus impulsores, la resistencia ciudadana al plan por anunciarse.