17 de agosto de 2007

Crónica: ¿RATIFICO LO DE LOS SICARIOS?

Vestido con campera oscura y jeans, llegó a las 9.30 a la sede judicial ubicada en el barrio porteño de Saavedra acompañado por su abogado Ignacio Irurzun, y, sin detenerse ni hablar con los periodistas, ingresó al edificio del que salió a las 12.40, también en silencio. En la fiscalía se mantuvieron herméticos y no surgió información ante las consultas hechas por la prensa.
Trascendió que habría confirmado las declaraciones hechas a la revista "Veintitrés", pero sin aclarar que se lo habían contado.
Minutos antes de la llegada del hincha, el fiscal había advertido que si no se presentaba a declarar Rousseau sería llevado a su despacho por la fuerza pública. También reveló que presentó un recurso para insistir ante el juez Luis Rodríguez que se unifique la causa Acro con otros dos expedientes que involucran a los tristemente célebres "Borrachos del tablón" (por los hechos de los quinchos y el playón) por considerar que forman parte de un "eslabón" de hechos relacionados. Rodríguez había rechazado la unificación, y si el magistrado no revé su postura deberá intervenir la Cámara.
Campagnoli dijo esperar que Rousseau ratifique y brinde mayores datos que los que dio a la revista "Veintitrés", que publicó declaraciones del barra de que su jefe rival, Alan Schlenker, junto al hermano de éste, William, y otro grupo de esa facción, se reunieron diez días antes del ataque a Acro en la confitería Jonatan y se habló de contratar sicarios.
De brindar esos datos, según Campagnoli, "una de las líneas de investigación podría ser completada", aunque el fiscal habló de varias puntas a seguir.
Tras irse Rousseau, en la fiscalía se encerraron en el silencio, y ante la consulta aseguraron que no iba a haber información. "Tenemos esperanzas de esclarecer el homicidio de Acro", había enfatizado Campagnoli minutos antes de la llegada de Rousseau.
Una vez que el barrabrava ingresó al despacho del fiscal, Irurzun salió a hablar con la prensa -el testigo no puede declarar junto a un abogado representante- para adelantar que su cliente no haría declaraciones al salir, aunque iba "a decir todo lo que sabe" ante el funcionario del ministerio público.
También cumplió con su palabra de permitir a los fotógrafos y camarógrafos que efectuaran tomas de su cliente, y pidió que lo hicieran "de frente". Así, ambos caminaron juntos hasta el auto del abogado, un coqueto Volkswagen New Beat, se mantuvieron así cuatro minutos delante de los fogonazos de los reporteros gráficos y recién después arrancó.
Irurzun rechazó que su cliente tenga vinculación con la muerte de Acro. "Rousseau era muy amigo de Acro, por lo cual es muy poco serio pensar que sea responsable de su muerte", sostuvo el letrado ante una consulta periodística tras referírsele declaraciones de Alan Schlenker.