Crónica: LOS TALIBANES DECIDEN EL FUTURO DE LOS REHENES SURCOREANOS
El comandante talibán, que pidió no ser identificado, dijo que las negociaciones seguían su marcha con los diplomáticos surcoreanos que estaban tratando de obtener la liberación de las 18 mujeres y los 3 hombres que permanecen secuestrados en Afganistán."Sabemos sobre sus comentarios y decidiremos qué hacer," dijo el comandante, que tiene a su cargo un grupo de cuatro rehenes, sobre las declaraciones del presidente afgano, Hamid Karzai, y su par de Estados Unidos, George W. Bush.
En conversación telefónica con Reuters desde un lugar no precisado, repitió que la dirigencia talibán hará responsable de lo que ocurra a los rehenes a Bush y a Karzai si el gobierno afgano no excarcela a varios miembros del movimiento islamista.
Bush y Karzai, quienes se reunieron el lunes, se rehusaron a cumplir con las demandas de los rebeldes.
En Seúl, donde el gobierno surcoreano enfrenta una creciente presión local para asegurar la liberación de los rehenes, sus familias suplicaron a Bush y a Karzai para que ayuden a liberarlos.
Los secuestradores ya han matado a dos rehenes masculinos y han amenazado en más de una oportunidad con ejecutar al resto si no se cumplen sus demandas.
Los talibanes habían dicho que dos de las mujeres estaban gravemente enfermas, pero el ministro surcoreano de Relaciones Exteriores negó el martes la veracidad de esas informaciones.
"Los rehenes no pueden estar con una salud perfecta tras casi 20 días de cautiverio," manifestó el ministro, Song Min-soon, a la prensa local. Pero agregó que "no hay indicaciones de problemas de salud que pudieran plantear una amenaza a su seguridad."
El comandante talibán dijo a Reuters que su grupo de rehenes se veía bien y era alimentado adecuadamente.
"Se les da de todo. Papas, galletas, té, arroz, fruta y Pepsi," señaló. "Salen para tomar aire y tienen la posibilidad de bañarse," agregó.
Al grupo se lo invitó a convertirse al islamismo, y los rehenes le dijeron que estudiarían la oferta.
Los talibanes secuestraron al grupo de 23 voluntarios cristianos surcoreanos cuando el 20 de julio viajaban en un autobús en la provincia de Ghazni, al sur de Kabul.
Los rehenes pertenecían a la misma iglesia cristiana, y habían ido a Afganistán para proporcionar ayuda. Sus dirigentes han sido criticados por llevar a jóvenes novatos a un lugar conocido por su peligrosidad.