Clarín: Secuestraban a una empresaria, pero se salvó tirándose del auto
En el momento en que salió corriendo rogó que no le dispararan por la espalda. "Fue un impulso. Me bajé y lo hice. Por suerte me salió bien", contó. Era la víctima de un secuestro exprés, pero en un segundo la mujer tomó la decisión de abrir la puerta del coche y salir corriendo. Tuvo que tironear con sus dos captores que la agarraban de la ropa y zafó. Se quedó en corpiño, corrió entre los autos que estaban parados por el semáforo y se metió de prepo en uno gritando: "Ayúdenme por favor, me quieren secuestrar".
Elsa Martiniuk, de 50 años, está casada, tiene dos hijos adolescentes y, junto con su esposo, maneja una empresa maderera. La familia vive en Juan B. Justo al 2800, en Olivos. Es una zona de chalés, cerca de la autopista Panamericana.
El miércoles a las 19.30 llegaba a su casa en su Peugeot 307. Antes de entrar al garaje se le cruzó un Ford Escort en el que había cuatro jóvenes. Dos se bajaron armados y la amenazaron. "No llegué a bajarme de mi coche. Me empujaron al asiento del acompañante. Uno de los ladrones se sentó en el lugar del volante y el otro en el asiento de atrás", contó ayer Martiniuk a Clarín.
Los dos autos salieron hacia la Panamericana. Siempre el Ford Escort adelante y el Peugeot con la víctima atrás. "Vamos a hacer un par de cajeros", le dijo uno de los ladrones a la mujer mientras revisaba su cartera. "Pero yo no tengo tarjeta de débito", contestó nerviosa la mujer.
Los ladrones se comunicaban con sus cómplices del Escort con un teléfono celular. "Uno me pasó el celular para que hablará con otro que estaba en el otro coche. Ese, al que escuché a través del teléfono, era el más violento; me insultaba y me decía que quería plata", explicó Martiniuk.
Entonces, la situación se volvió todavía más dramática. El ladrón que estaba en el asiento de atrás del Peugeot le sacó el teléfono a la mujer y le preguntó a su compañero que estaba en el otro coche: "¿Hacemos un exprés?".
La idea de hacer un secuestro rápido y exigir dinero al marido de la víctima por el rescate sedujo a los que iban en el Escort. "Después el ladrón que estaba atrás empezó a llamar a mi marido con mi celular, pero no pudo comunicarse", contó.
Por entonces, los dos coches ya iban por la colectora de Panamericana con rumbo a San Isidro. En ese momento pasaron frente a una villa, amagaron parar, pero siguieron. Habían pasado unos 15 minutos desde que la habían secuestrado pero avanzaban lento porque la colectora estaba con el tránsito muy cargado.
"A unos metros del cruce con Paraná, frente a una óptica, tuvieron que parar porque el semáforo estaba en rojo. Ahí tomé la decisión: como había muchos autos alrededor, bajé y lo hice", dijo la mujer al referirse al segundo en el que decidió salir del auto, sin pensar en las consecuencias.
Uno de los ladrones la agarró del buzo que llevaba puesto. Ella tironeó, el buzo se estiró y se rompió. La mujer se encorvó con todas sus fuerza y logró zafarse. El ladrón se quedó con el buzo en las manos, mirando cómo la víctima se escapaba.
"Salí corriendo entre los autos, estaba en corpiño y desesperada. Tenía miedo de que me dispararan por la espalda. En la carrera me agarró como un calambre en una pierna y me caí. Me levanté y quise entrar a un auto pero había una bebé sentada en una sillita. Entonces seguí y me metí en otro auto", recordó todavía llena de angustia por lo vivido.
En el coche la mujer le dijo al hombre que manejaba que la ayudara, que la habían querido secuestrar. El conductor la llevó hasta una estación de servicio Esso que está a unos metros. "Desde ahí llamé a mi marido y a la Policía", contó Martiniuk.
Los ladrones dejaron el Peugeot en colectora de Panamericana e Hipólito Yrigoyen, con las luces prendidas y las puertas abiertas. Se subieron al Ford Escort y escaparon. Sólo le robaron a la mujer la cartera en la que tenía unos 200 pesos, su celular y documentos. Del auto se llevaron la campera que ella tenía en el asiento trasero. Hasta anoche, por el caso, no había detenidos.
Ayer, la mujer pasó el día en cama. "Me duelen mucho las piernas y estoy muy estresada", concluyó.