La Nación: Renunció Miceli y la reemplaza Peirano
Felisa Josefina Miceli renunció formalmente ayer, tras el pedido de declaración indagatoria que formuló en su contra el fiscal Guillermo Marijuán y será reemplazada por Miguel Gustavo Peirano, el hasta ahora secretario de Industria, que asumirá hoy, a las 19, y que milita en el kirchnerismo pero no responde a ninguna de sus dos grandes líneas internas: el albertismo (por el jefe de Gabinete, Alberto Fernández) o el devidismo (por el ministro de Planificación, Julio De Vido).
Peirano mantendrá los ejes de la actual política económica y tendrá como principal respaldo en Economía al secretario de Hacienda, Carlos Mosse, hombre de confianza del presidente Néstor Kirchner que no fue designado en el cargo de Miceli por estar recuperándose de un problema de salud.
De lado quedaron alternativas más ambiciosas, como la posibilidad de designar al presidente del Banco Central, Martín Redrado, quien podría ser reservado para un posible gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. En realidad, el presidente del Central tiene una serie de ideas sobre el manejo global de la economía, pero sabe que antes de asumir habría que tomar medidas correctivas, sobre todo en el plano fiscal y en materia de atracción a los inversores.
En realidad, la ministra comenzó a renunciar hace diez días, cuando admitió ante tres diarios (uno de ellos LA NACION) su "torpeza", aunque negó haber cometido un delito. En ese momento deslizó la posibilidad de dar un paso al costado: "Pensé en tantas cosas... pero hoy no soy yo, sino la ministra de Economía de un equipo de gobierno que me tiene que decir, sobre todo mis autoridades, el jefe de Gabinete y el Presidente, los pasos que tengo que dar", dijo con los ojos vidriosos tras exhibir el baño de la discordia ubicado en su despacho.
Ayer, en el texto de la renuncia que redactó y que fue corregido parcialmente por sus colaboradores antes de ser difundido por su oficina de prensa, indicó que "la difusión de actos concernientes a mi vida privada vinculándolos con mi actividad pública ha generado un daño inmerecido a mi honorabilidad que indudablemente afecta a nuestro gobierno. Deseo ya mismo, frente a las autoridades judiciales, quedar en un plano de igualdad como cualquier otro ciudadano, para esclarecer los hechos, de manera total y definitiva en el menor tiempo posible", agregó Miceli en su renuncia.
Miceli seguía jurando anoche en privado que el dinero sospechado se lo prestó su hermano, más allá de que hasta ahora no hay pruebas que ratifiquen esa versión. Pero la ministra le dijo a su equipo más cercano anoche, cuando se despidió en su despacho, que, para alivio del Gobierno, no podía seguir en el cargo en momentos en los que está por lanzarse la candidatura presidencial de Cristina Fernández.
Y aunque el jefe de Gabinete había expresado hace ocho días que el Gobierno respaldaba en forma incondicional a Miceli luego de las explicaciones públicas que la funcionaria brindó, anoche dijo en una conferencia de prensa que en la mañana Miceli le había comunicado que renunciaría. Por la tarde, agregó Fernández, se le aceptó esa decisión. "Nosotros creemos en ella; pero ella cree que lo mejor es volver a adquirir su condición de ciudadana común", dijo el funcionario.
En verdad, Miceli participó por la mañana de una reunión con su opositor interno, el ministro de Planificación Federal; el gobernador bonaerense, Felipe Solá, y Daniel Fernández, directivo de la Corporación Andina de Fomento (CAF), que le prestará US$ 300 millones al Gobierno para una línea de alta tensión. Allí, la ministra saludó relajada a todos los presentes; cuando el resto se fue, habló en un pasillo con el Presidente y su expresión cambió en forma radical.
Luego se reunió con parte de su grupo familiar, les adelantó lo que iba a hacer y les advirtió que la requisitoria judicial avanzará, aunque pierda fuerza mediática tras su renuncia.
A la tarde mantuvo reuniones con sus colaboradores hasta que se reunió con Fernández para entregarle la renuncia.
Mientras tanto, en el Palacio de Hacienda había una clara diferencia de ánimos, entre los funcionarios más cercanos a Miceli, que comenzaron a recoger rápidamente los papeles de sus escritorios -entre ellos, en la Secretaría Legal y Administrativa, que conduce Estela Palomeque- y otros, como los de Hacienda y Finanzas, dos pilares de la política económica, donde la jornada de ayer transcurrió casi como cualquier otra.