5 de julio de 2007

Clarín: El chofer que llevaba droga es de una remisería ligada a un jefe narco

Lo mencionó luego de decir su nombre, edad y nacionalidad. Le preguntaron de qué trabajaba y respondió: chofer en la remisería "Santa Rosa de Lima". Pedro Guerrero Ayala (30 años, peruano) -detenido el martes con 174 kilos de cocaína en Parque Avellaneda, luego de chocar con su auto- aportó el dato como si nada y luego se negó a declarar ante el juez federal Julián Ercolini.

Pero el dato no era menor: "Santa Rosa de Lima" es una de las tres remiserías de la villa 1-11-14, del Bajo Flores, investigadas por sus supuestos vínculos con el narcotraficante peruano Marco Antonio Estrada Gonzáles ("Marcos") con pedido de captura internacional desde mayo.

Hay sospechas de que "Marcos" y su esposa (también prófuga) están refugiados en Bolivia. De allí es la suegra de "Marcos", Lily Lucila Enríquez Alarcón. La mujer fue detenida en un importante operativo realizado en la 1-11-14 por Gendarmería el domingo 6 de mayo. Y el juez federal Jorge Ballestero ya la procesó como una de las líderes de la banda fundada por su yerno a fines de los 90.

Sin embargo ese megaoperativo no frenó los crímenes de la guerra de narcos peruanos: cuatro personas de esa nacionalidad fueron fusiladas desde entonces en tres violentísimos episodios. Se sumaron a otras 16 ocurridas en los últimos dos años.

Y, al parecer, tampoco frenó los viajes de los remises llenos de drogas denunciados por lo menos hace un año.

La remisería en la que ayer dijo trabajar Guerrero Ayala no sólo aparece denunciada en tres expedientes o documentos judiciales -a los que tuvo acceso Clarín- sino que, incluso, fue uno de los lugares allanados por el juez Ballestero junto con las remiserías "Los Rebeldes" y "Nuestra Señora del Carmen".

"Ni siquiera estaba habilitada. No sé como sigue funcionando. No bien nos avisaron del dato de que éste detenido dijo trabajar allí, comenzamos a investigar las posibles conexiones entre ambos expedientes", confirmó Ballestero ayer a Clarín.

La relación entre el local de remises "Santa Rosa de Lima" y los narcos de la zona de la 1-11-14 fue denunciada por primera vez en julio de 2006 por la entonces titular de la UFIDRO, la fiscal Mónica Cuñarro.

"Esta facción (la de "Marcos") requeriría para su correcto desenvolvimiento de la inefable colaboración de las agencias de remises o transporte cuyos vehículos se utilizarían para el transporte de la sustancia estupefaciente (....) en esta ciudad y en el conurbano bonaerense", dice aquel informe de Cuñarro.

En ese documento se hace referencia a una causa de 2004 (la Nº 28.840) en la que la dueña de otra remisería de la villa denunció que fue amenazada ante "la negativa de sus remiseros para oficiar de 'mulos' -transportistas de armas y drogas- en la asociación liderada por Marco Antonio Estrada Gonzales". La dueña de esta remisería fue amenazada y su local recibió 17 balazos en su frente.

La función de las remiserías "Santa Rosa de Lima", "Los Rebeldes" y "Nuestra Señora del Carmen" también fue analizada por el juez Ballestero.

En los fundamentos del procesamiento de parte de la banda de "Marcos" (un documento de 180 páginas) constan informes de inteligencia policial en el que se señala que los tres locales trabajan con los mismos autos y pertenecerían a ese prófugo. Y hasta un testigo de identidad reservada -identificado sólo con la letra "A"- señaló que estas no eran "remiserías de verdad".