19 de julio de 2007

Clarín: Detienen a un oficial de la Federal por un robo boquetero

El plan de los tres asaltantes empezó bien. Ayer a la madrugada, luego de hacer un boquete en el techo del edificio, entraron a la empresa de cosméticos Silkey, en el barrio porteño de Flores. Allí fueron hasta una oficina donde estaba la caja fuerte y comenzaron a sopletearla. Pero algo falló.

Según una versión, comenzó a sonar la alarma; segun otra, fueron descubiertos por un empleado. Lo cierto es que la Policía rodeó el lugar y los ladrones tuvieron que escapar corriendo. Dos lograron fugarse pero uno fue detenido.

Entonces vino la sorpresa: el único capturado es un oficial de la Federal, subinspector de la comisaría 34ª de Nueva Pompeya. Segun explicaron ayer fuentes policiales, sus colegas de la seccional 38ª debieron tirotearse con él para poder atraparlo.

Aunque iba de civil y no llevaba su pistola reglamentaria (se calcula que la habría tirado en su huída), el policía, de unos 25 años, fue identificado rápidamente. "Al principio se negó ante los medios de comunicación que se tratase de un oficial de la Federal para no alertar a sus cómplices, por lo menos hasta averiguar si también eran policías", dijeron a Clarín fuentes del caso.

De esta manera explicaron las declaraciones que el jefe de la comisaría 38ª, que investiga el intento de robo, había hecho por la mañana. Básicamente el comisario Guillermo Sodini había negado tajantemente que el detenido fuera policía.

El robo frustrado (así fue caratulada la causa, "tentativa de robo") comenzó poco antes de las cuatro de la mañana. El objetivo elegido fue la empresa de cosméticos para el cabello Silkey ubicada en Francisco de Bilbao y Rivera Indarte, frente a un colegio privado en el que no había nadie a la hora en que la banda comenzó a trabajar haciendo el boquete.

El procedimiento fue un clásico "caso de robo tipo boqueteros", informo temprano el comisario Sodini. Los ladrones hicieron un agujero en el techo del edificio de dos plantas y así accedieron al sector administrativo.

Una vez dentro comenzaron a trabajar con sopletes para abrir una caja de fuerte en la que había una cantidad -no precisada- de dinero en efectivo y cheques. "Por la precisión del objetivo creemos que hubo un entregador", confiaron ayer a Clarín los investigadores consultados.

Entonces fue que el plan de los ladrones se torció. Algunos aseguran que se accionó una alarma, otros sostienen que un empleado llegó al lugar, se dio cuenta de lo que pasaba y llamó al 911.

Lo concreto es que la manzana quedó rodeada y los tres ladrones se dieron cuenta. Salieron por el boquete que habían hecho y comenzaron a saltar de techo en techo. Dos de ellos lograron escapar corriendo pero el subinspector de la Federal fue alcanzado y detenido a una cuadra del lugar, en Gregorio de Laferrere al 2500.

Al volver a la fábrica, los policías encontraron abandonados cerca de la caja fuerte una garrafa, un soplete y otras herramientas, que quedaron secuestradas a disposición de la jueza Silvina Bruniard.