La Nación: El Pentágono, blanco de un ciberataque
La alarma sobre la seguridad informática volvió a encenderse en Estados Unidos el miércoles, cuando el Pentágono fue víctima de un ataque cibernético que lo obligó a desconectar 1500 computadoras.
Los ciberataques ya habían puesto en alerta a los países de la OTAN y de la Unión Europea hace pocos meses, cuando Estonia fue blanco de una serie de devastadores ataques que inutilizaron su red informática.
Tras ese ataque -que los estonios atribuyeron a hackers rusos- el subsecretario de Estado norteamericano, John Negroponte, dijo que Estados Unidos debía prepararse porque los ciberataques podrían convertirse "en un problema creciente en el futuro".
Al parecer, las palabras de Negroponte fuera oídas en el Pentágono, que pudo detectar el ciberataque a tiempo y desbaratarlo sin mayores consecuencias. Se dieron pocos detalles del ataque del miércoles. El secretario de Defensa, Robert Gates, dijo que se detectó una infiltración en el sistema que obligó a desconectar 1500 computadoras y que el origen estaba siendo investigado.
"Una variedad de medidas de precaución han sido tomadas y esperamos que el sistema esté en línea de nuevo muy pronto", declaró Gates luego del incidente, y agregó que el Pentágono sufre cientos de ciberataques diarios. Al ser consultado si su correo había sido afectado, Gates sorprendió: "Yo no utilizo e-mail . Soy una persona que usa muy poco la tecnología".
Lo cierto es que Gates es una excepción en un mundo cada vez más informatizado y los ciberataques inquietan a varios gobiernos.
"Tanto Europa como Estados Unidos dependen de Internet para el funcionamiento cotidiano de sus sociedades, y eso los convierte en un blanco potencial para cualquier ataque", explicó a LA NACION Maura Conway, especialista en terrorismo e Internet de la Universidad de Dublín.
Si hay una sociedad informatizada dentro de Europa, es Estonia. La mitad de sus 1,4 millones de habitantes tiene conexión a Internet y está acostumbrada a pagar sus impuestos y a hacer sus compras electrónicamente. Las elecciones estonias de marzo pasado fueron las segundas en realizarse exclusivamente por Internet.
A fines de abril, el gobierno estonio decidió trasladar un monumento que recordaba la lucha del ejército soviético contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial, lo que generó una serie de protestas callejeras. Pero rápidamente las protestas derivaron en un violento ciberataque contra sitios de organismos estatales, bancos y diarios que literalmente paralizaron al país.
Tallin aseguró que los ataques provinieron de Rusia, pero Moscú negó insistentemente cualquier participación. Los ataques generaron un amplio debate en la Unión Europea, que no tiene una doctrina común para combatir los delitos informáticos.
"Los gobiernos le están prestando más atención que nunca a la seguridad informática -señaló Conway-. Pero el desarrollo de técnicas preventivas está aún en una fase muy temprana."
El de Estonia no fue el primer ciberataque conocido. Se conoce como Interfada a los ataques que extremistas palestinos propinan a sitios israelíes. Su nombre, que combina las palabras Internet e Intifada, recuerda a la revuelta palestina de fines de los ´80.
Conway también menciona como antecedentes a los mutuos ciberataques entre indios y paquistaníes por Cachemira, y a múltiples ataques sufridos por sitios chechenos, supuestamente a manos de Rusia.
Según la especialista, es poco probable que los estos ataques se conviertan en una práctica común del terrorismo. "El ciberterrorismo no tiene el mismo impacto visual que otros tipos de ataques terroristas. El visual fue uno de los aspectos más potentes del 11 de Septiembre", concluyó Conway.
Los ciberataques ya habían puesto en alerta a los países de la OTAN y de la Unión Europea hace pocos meses, cuando Estonia fue blanco de una serie de devastadores ataques que inutilizaron su red informática.
Tras ese ataque -que los estonios atribuyeron a hackers rusos- el subsecretario de Estado norteamericano, John Negroponte, dijo que Estados Unidos debía prepararse porque los ciberataques podrían convertirse "en un problema creciente en el futuro".
Al parecer, las palabras de Negroponte fuera oídas en el Pentágono, que pudo detectar el ciberataque a tiempo y desbaratarlo sin mayores consecuencias. Se dieron pocos detalles del ataque del miércoles. El secretario de Defensa, Robert Gates, dijo que se detectó una infiltración en el sistema que obligó a desconectar 1500 computadoras y que el origen estaba siendo investigado.
"Una variedad de medidas de precaución han sido tomadas y esperamos que el sistema esté en línea de nuevo muy pronto", declaró Gates luego del incidente, y agregó que el Pentágono sufre cientos de ciberataques diarios. Al ser consultado si su correo había sido afectado, Gates sorprendió: "Yo no utilizo e-mail . Soy una persona que usa muy poco la tecnología".
Lo cierto es que Gates es una excepción en un mundo cada vez más informatizado y los ciberataques inquietan a varios gobiernos.
"Tanto Europa como Estados Unidos dependen de Internet para el funcionamiento cotidiano de sus sociedades, y eso los convierte en un blanco potencial para cualquier ataque", explicó a LA NACION Maura Conway, especialista en terrorismo e Internet de la Universidad de Dublín.
Si hay una sociedad informatizada dentro de Europa, es Estonia. La mitad de sus 1,4 millones de habitantes tiene conexión a Internet y está acostumbrada a pagar sus impuestos y a hacer sus compras electrónicamente. Las elecciones estonias de marzo pasado fueron las segundas en realizarse exclusivamente por Internet.
A fines de abril, el gobierno estonio decidió trasladar un monumento que recordaba la lucha del ejército soviético contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial, lo que generó una serie de protestas callejeras. Pero rápidamente las protestas derivaron en un violento ciberataque contra sitios de organismos estatales, bancos y diarios que literalmente paralizaron al país.
Tallin aseguró que los ataques provinieron de Rusia, pero Moscú negó insistentemente cualquier participación. Los ataques generaron un amplio debate en la Unión Europea, que no tiene una doctrina común para combatir los delitos informáticos.
"Los gobiernos le están prestando más atención que nunca a la seguridad informática -señaló Conway-. Pero el desarrollo de técnicas preventivas está aún en una fase muy temprana."
El de Estonia no fue el primer ciberataque conocido. Se conoce como Interfada a los ataques que extremistas palestinos propinan a sitios israelíes. Su nombre, que combina las palabras Internet e Intifada, recuerda a la revuelta palestina de fines de los ´80.
Conway también menciona como antecedentes a los mutuos ciberataques entre indios y paquistaníes por Cachemira, y a múltiples ataques sufridos por sitios chechenos, supuestamente a manos de Rusia.
Según la especialista, es poco probable que los estos ataques se conviertan en una práctica común del terrorismo. "El ciberterrorismo no tiene el mismo impacto visual que otros tipos de ataques terroristas. El visual fue uno de los aspectos más potentes del 11 de Septiembre", concluyó Conway.