25 de junio de 2007

La Nación: Alarma en Colombia por una ola de atentados de las FARC

BOGOTA.- Una ola de ataques en el puerto de Buenaventura, que alarma a Colombia y que las autoridades atribuyen a la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), tuvo ayer un nuevo capítulo, con una explosión que dejó dos muertos y por lo menos siete heridos.

Decenas de personas han resultado heridas desde el viernes pasado en los ataques que han provocado, además, pérdidas millonarias en el principal puerto colombiano sobre el Pacífico, por donde también sale buena parte de la cocaína que se trafica en el país.

Dos personas murieron, entre ellas una niña de dos años, y otras más resultaron heridas ayer en un atentado contra un tractor que arrastraba un pequeño tren de turistas, según anunció Saulo Quiñónez, alcalde de Buenaventura.

Según el funcionario, el vehículo explotó pasado el mediodía en un sector conocido como Juanchaco, balneario frecuentado por los habitantes del puerto durante los fines de semana. "Murieron un hombre y una menor de edad, una beba de dos años", dijo.

El viernes, siete artefactos explosivos estallaron en calles céntricas del puerto, mientras otros cuatro pudieron ser desactivados. En esos atentados resultaron heridas por lo menos 23 personas, entre ellas varios menores de edad.

Las autoridades civiles y militares atribuyeron los ataques a un coletazo de células urbanas de las rebeldes FARC tras los recientes golpes que han sufrido, como el decomiso de grandes cantidades de droga y la captura o muerte de cabecillas locales.

Para hacer frente a los ataques, las autoridades decretaron el toque de queda indefinido y llevaron a cabo varios allanamientos. También se ofreció una recompensa de 27.000 dólares a quien suministrara información.

Alarmados por la situación, el ministro de Defensa colombiano, Juan Manuel Santos, y el gobernador del departamento del Valle del Cauca (del que forma parte Buenaventura) analizaron ayer la convocatoria de un nuevo consejo de seguridad. Se espera que el presidente Alvaro Uribe lo encabece a la brevedad.

La ola de atentados en Buenaventura ha dejado también pérdidas millonarias, según representantes empresariales de la ciudad, y provocó el desplazamiento de decenas de personas hacia poblaciones contiguas.

"Las FARC no pueden determinar el rumbo de la ciudad, y convoco a la ciudadanía para que se una en el esfuerzo de fortalecer la seguridad de Buenaventura", afirmó anteayer el director de la policía colombiana, general Oscar Naranjo.

El puerto de Buenaventura, el principal de Colombia sobre el Pacífico, ubicado 350 kilómetros al noroeste de Bogotá, se ha visto afectado en el último año por una ola de violencia inusitada y por atentados con explosivos que han dejado 30 muertos y cerca de un centenar de heridos.

Buenaventura, de 250.000 habitantes, es una de las ciudades con mayores niveles de pobreza en Colombia y, según las autoridades, se ha convertido en epicentro de actividades del tráfico de cocaína que sale en pequeñas embarcaciones hacia países centroamericanos para ser despachado luego a Estados Unidos.

La nueva ofensiva de las FARC se produce en momentos en que el gobierno busca lograr que la guerrilla ponga en libertad a los rehenes que tiene en su poder. Sin embargo, aunque Uribe ya liberó a 126 ex guerrilleros, los rebeldes se niegan a negociar. Entre los cautivos se encuentra la ex candidata presidencial colombiano-francesa Ingrid Betancourt, tres estadounidenses y decenas de militares y policías.