Clarín: "¿Vos me ves pinta de traficante de armas?", dijo uno de los sospechosos
Te aseguro que este negocio no tiene nada que ver con lo que se está diciendo en Argentina", insistió ayer Rubén Díaz ante Clarín, parado en la puerta de la fábrica de armas de su hermano menor. "Acá trabajamos como bestias", aseguró mostrando sus manos hinchadas. "¿Vos me ves pinta de gunrunner (traficante de armas) a mí?", concluyó con una sonrisa pícara, mientras se sacudía el delantal azul de herrero y pidió no ser fotografiado por este enviado.
La empresa "JDL Entreprises" está sospechada por la justicia argentina de haber subfacturado un cargamento de repuestos de FAL de 6.700 kilos por 2.600 dólares.
Atrás de Díaz, en un espacio del tamaño de una cancha de tenis, iban y venían 5 hombres entre tornos y moladoras. En una especie de perchero, colgaban decenas de caños del PTR—91, el rifle semiautomático que es el sello distintivo de la casa. A un costado, resguardadas por rejas en la oscuridad del enorme galpón industrial, se acumulan cajas de madera del tamaño de un piano. Tirado en un rincón, un cofre vacío lucía una etiqueta en castellano: "Cajón 6. Pistolas DGFM (Dirección General de Fabricaciones Militares) ".
¿Habrá sido el contenido real? No se sabe, pero es una muestra de la estrecha relación comercial entre JLD Enterprises y Fabricaciones Militares, que va mucho más allá del cargamento de repuestos usados para fusiles que investiga la Justicia argentina por presunta subfacturación.
Otra estampilla, en la misma cajita, especifica el transportador, Speed Cargo S.A., y el exportador: Elemental Guns. Gral. Acha 437, Sarandí. Esa fue la primera armería de José Luis Díaz antes de emigrar a EE.UU. y convertirse en un próspero empresario.
Los archivos municipales de Farmington describen su recorrido. El 29 de junio de 1998, con el registro comercial 580737 inició sus actividades JLD. Díaz figuraba como secretario y el presidente era Robert W.D. Ball, un coleccionista que escribió varios libros de historia de las armas. El 9 de diciembre de 2005, con el aporte financiero de P. Everett Weed, creó PTR-91 Inc., que absorbió gran parte de las operaciones de fabricación y comercialización, mientras JLD quedó para las operaciones de importación.
Ahora mismo, José Díaz está en Alemania, negociando nuevos embarques. Su esposa lo aguarda en el chalé de dos plantas color crema que compraron en mayo del año pasado por US$ 306.000, a 3 kilómetros de la fábrica. Allí, Rubén vuelve a asegurar, muy tranquilo, que su hermano ya aclarará todo. Afuera, los autos se mueven como una brisa por los senderos arbolados de Farmington, uno de los pueblos más pudientes de Connecticut, el estado más rico de este país.
La empresa "JDL Entreprises" está sospechada por la justicia argentina de haber subfacturado un cargamento de repuestos de FAL de 6.700 kilos por 2.600 dólares.
Atrás de Díaz, en un espacio del tamaño de una cancha de tenis, iban y venían 5 hombres entre tornos y moladoras. En una especie de perchero, colgaban decenas de caños del PTR—91, el rifle semiautomático que es el sello distintivo de la casa. A un costado, resguardadas por rejas en la oscuridad del enorme galpón industrial, se acumulan cajas de madera del tamaño de un piano. Tirado en un rincón, un cofre vacío lucía una etiqueta en castellano: "Cajón 6. Pistolas DGFM (Dirección General de Fabricaciones Militares) ".
¿Habrá sido el contenido real? No se sabe, pero es una muestra de la estrecha relación comercial entre JLD Enterprises y Fabricaciones Militares, que va mucho más allá del cargamento de repuestos usados para fusiles que investiga la Justicia argentina por presunta subfacturación.
Otra estampilla, en la misma cajita, especifica el transportador, Speed Cargo S.A., y el exportador: Elemental Guns. Gral. Acha 437, Sarandí. Esa fue la primera armería de José Luis Díaz antes de emigrar a EE.UU. y convertirse en un próspero empresario.
Los archivos municipales de Farmington describen su recorrido. El 29 de junio de 1998, con el registro comercial 580737 inició sus actividades JLD. Díaz figuraba como secretario y el presidente era Robert W.D. Ball, un coleccionista que escribió varios libros de historia de las armas. El 9 de diciembre de 2005, con el aporte financiero de P. Everett Weed, creó PTR-91 Inc., que absorbió gran parte de las operaciones de fabricación y comercialización, mientras JLD quedó para las operaciones de importación.
Ahora mismo, José Díaz está en Alemania, negociando nuevos embarques. Su esposa lo aguarda en el chalé de dos plantas color crema que compraron en mayo del año pasado por US$ 306.000, a 3 kilómetros de la fábrica. Allí, Rubén vuelve a asegurar, muy tranquilo, que su hermano ya aclarará todo. Afuera, los autos se mueven como una brisa por los senderos arbolados de Farmington, uno de los pueblos más pudientes de Connecticut, el estado más rico de este país.