29 de junio de 2007

Clarín: Tiroteo en un cíber de Almagro: mueren un cliente y un ladrón

Dos asaltantes robaban y un policía, que estaba en el local de civil, los quiso detener. Dos balazos le dieron a un hombre que tomaba un café. El policía fue herido. Adentro del local se dispararon más de 10 tiros.

Las huellas de la violencia estaban allí, a la vista de todos en la transitada avenida Corrientes. El tránsito se demoraba al pasar frente al cibercafé donde, en plena madrugada, hubo un feroz tiroteo.

Los comentarios de los vecinos coincidían en la sorpresa al ver las manchas de sangre y los vidrios rotos. Horas antes en ese local de Corrientes al 3800 un hombre había muerto durante un tiroteo entre un policía y dos ladrones que habían entrado a robar allí.

Uno de los asaltantes también murió y el policía resultó herido de bala en una pierna. Además, un empleado de 25 años ¿es el encargado del turno noche¿ sufrió un ataque de nervios que le provocó un desmayo y tuvo que ser llevado a un hospital.

El suboficial fue internado en el Hospital Churruca con custodia policial hasta que se determine de qué arma salieron las balas que mataron a Alberto Pereyra, de 56 años, el cliente del cibercafé que murió de dos balazos en la espalda, informaron a Clarín fuentes del caso. Para eso los investigadores esperaban el resultado de la autopsia, de las pericias balísticas y planimétricas y la declaración del empleado.

El hecho ocurrió ayer poco después de las 5 en el "Cyber Coffee", en Corrientes, entre Salguero y Bulnes, en el barrio de Almagro. El lugar es amplio: tiene varias mesas para tomar café, una zona con computadoras y las cabinas telefónicas. Cuando entraron los ladrones en el local había tres personas: un empleado, Pereyra y el policía que estaba vestido de civil, dijeron fuentes del caso.

Antes de entrar al comercio los ladrones compraron cigarrillos en el quiosco de al lado. Luego entraron y se sentaron en una mesa simulando ser clientes. "Estuvieron sentados apenas unos segundos, creemos que para chequear si no había más gente en el lugar", dijo un vocero de la investigación.

Pereyra estaba tomando un café en una mesa junto al ventanal que da a la calle. El policía estaba usando una de las computadoras que están en el fondo del local y el empleado estaba en la caja. Los ladrones sacaron sus armas y uno de ellos avanzó sobre la caja.

Lo que siguió a continuación todavía no está muy claro. Según el policía, que trabaja en la comisaría 9ª, cuando vio que se estaba produciendo un robo, se levantó y dio la voz de alto. Contó que uno de los ladrones le disparó y que él respondió.

El joven que atiende el quiosco que está al lado del cíber contó que oyó más de diez disparos. Uno de esos balazos destrozó el ventanal del local asaltado. Pereyra estaba sentado allí y quedó en medio del fuego cruzado. Los dos ladrones salieron corriendo: uno cruzó la puerta y escapó. El otro, que disparaba con más furia, recibió un balazo y salió del local a través del ventanal que había sido destrozado por las balas. En su fuga se lastimó aún más con los vidrios.

Herido, fue hacia la esquina de Bulnes donde había dejado estacionado un Chevrolet Corsa pero se desplomó antes de abrirlo. La Policía encontró en sus manos las llaves del coche y un revólver calibre 357 Magnum. Si bien no informaron su identidad, dijeron que tenía 23 años y era de nacionalidad uruguaya.

En medio de los tiros el encargado del local sufrió una crisis nerviosa. Fue llevado al Hospital Durand y a las pocas horas fue dado de alta. El policía herido fue trasladado al Hospital Churruca con una herida de bala en la rodilla izquierda. Allí quedó con custodia policial debido a que los investigadores todavía no tienen en claro si fueron sus balas las que mataron a Pereyra.

La causa quedó en manos del Juzgado de Instrucción Nº 44 a cargo de Eduardo Daffis Niklison. Es probable que hoy le tome declaración al policía.

Anoche, las manchas de sangre y los vidrios rotos seguían en la vereda. Sólo un policía de consigna y una cinta separaban a los peatones de los rastros de la violencia. El pocillo de café y la jarrita de agua que le habían servido a Pereyra todavía estaban sobre la mesa en la que se sentó por última vez.

Ayer por la tarde Clarín intentó varias veces hablar con el comisario Héctor Lucca ¿a cargo de la comisaría 9ª, con jurisdicción en la zona, y jefe del policía herido¿ pero éste nunca respondió a los llamados.