25 de junio de 2007

Clarín: Hamas advierte: el único camino contra Israel es la "resistencia"

Ismail Haniyeh marcó ayer una vez más una diferencia tajante entre su posición y la del presidente palestino Mahmud Abbas. "EE.UU. e Israel no nos devolverán nuestra patria. Sólo alcanzaremos nuestro objetivo por la vía de la resistencia ar mada", remarcó desde Gaza pocas horas antes de una reunión —mal vista por la mayoría de los palestinos de la Franja— entre Abbas y el primer ministro israelí Ehud Olmert. A esta cumbre, que se realizará en Sharm el Sheik, en Egipto, concurrirán además el presidente Hosni Mubarak, sostenido en el poder por EE.UU. y el rey Abdala II de Jordania, también próximo a Washington.

Haniyeh, elegido por una abrumadora mayoría de palestinos en la elecciones de enero de 2006, se encuentra en un peligroso limbo político. El hilo vital de su sobrevivencia depende sólo —y nada menos— que de su legalidad en la urnas. Fue resistido desde el primer minuto de su mandato por EE.UU., Europa e Israel —quienes apostaban al triunfo del partido rival Al Fatah en aquellas elecciones— y decretaron un duro bloqueo por considerar que el movimiento Hamas de Haniyeh es una organización terrorista. A este escenario se sumaron los choques internos entre fuerzas de Al Fatah (del presidente Abbas) y Hamas, que culminaron con la toma del poder en Gaza de los últimos.

Sin esperar mucho tiempo, Abbas destituyó a Haniyeh como primer ministro y llamó a un gobierno de emergencia.

Este es el drama de los palestinos hoy: un gobierno reconocido y financiado internacionalmente pero desechado en las urnas (liderados por Abbas) y otro triunfador en las elecciones que no reconoce haber sido destituido (Haniyeh). Cada uno en una parte de los territorios palestinos: el primero en Cisjordania. El segundo en Gaza.

Actuando como primer ministro en funciones, Haniyeh auguró el fracaso de la cumbre de hoy en Egipto, convocada para respaldar a Abbas, a la que calificó de "farsa". "No corra detrás de las cumbres israelíes, jordanas y egipcias", le advirtió a Abbas. "Nuestro país sólo volverá a nuestras manos por medio de la resistencia y la perseverancia. Es la ocupación israelí la que alienta la división de los palestinos".

De no haber una voluntad de proximidad entre Abbas y Haniyeh (y por ahora no la hay) la situación parece no tener retorno. Mientras Abbas se acerca a las potencias Occidentales y a Israel por respaldo; Haniyeh las pone en el banco de los acusados. Mientras Abbas aceptar el dinero que Israel había retenido a los palestinos (como represalia por el triunfo de Hamas); Haniyeh en tono desafiante dice que: "el dinero pertenece a los palestinos y no pueden utilizarlo como sobornos para cegarnos".

Ayer el Consejo de Ministros de Israel anunció la liberación de 350 de los casi 600 millones de dólares palestinos provenientes de impuestos y tasas aduaneras retenidos por Israel desde 2006.

"La ocupación israelí ha endurecido el bloque a Gaza y ha hecho fluir el dinero a Cisjordania para maniobrar políticamente en una cumbre", acusó Haniyeh.

Esta división ha deprimido profundamente a los palestinos que están desorientados. "Distinto es la lucha contra Israel, pero entre nosotros es desesperante", dijo a Clarín Ahmed, un vendedor de libros de Gaza.

Por el momento, Abbas manda sobre 2.000.000 de palestinos en Cisjordania y Haniyeh sobre 1.500.000 de Gaza. Ninguno de los dos parece dispuesto a reconocer la autoridad del otro ni a ceder en sus posiciones. Tampoco, como auguró Haniyeh, parece que la cumbre vaya a ser muy productiva. Ayer Olmert, el premier israelí, bajó la expectativas por sus resultados. "Estamos interesados en este encuentro, pero no quiero que nadie piense que estamos al borde de un progreso significativo", expresó Olmert.

En una primera fase, los fondos llegarán en dosis homeopáticas a los territorios. Lejos de ayudar, ahondará la división palestina. Algunos creen que esto responde a los intereses de Israel. La realidad es que el mapa regional ha cambiado dramáticamente en los últimos días y es difícil prever cuál será la salida.