Clarín: Caso Schaerer: 25 años para dos secuestradores
En este primer juicio por el caso Schaerer, un joven de 21 años, el tribunal también condenó a 8 años a Judith Alvarenga (novia de Barbieri) y absolvió a Pamela Ramos, pareja de Barczuk.
Pompeya Gómez, la mamá de Cristian, se mostró satisfecha con la sentencia, aunque consideró que pese a concluir esta primera etapa la causa "está abierta porque mi hijo no aparece; estoy conforme y si mi hijo está viendo quiero que sepa que se está haciendo justicia".
La mujer dijo que no pierde la esperanza de que alguno de los detenidos termine por confesar dónde está el cuerpo de Cristian. "Barczuk sabe dónde está", dijo. Y agregó que intentará hablar con él otra vez para ver si logra saber dónde buscar.
Gastón Schaerer, hermano del secuestrado, también se mostró conforme con la sentencia. "Espero que sirva para que los próximos imputados que vengan colaboren y aporten datos sobre dónde puede estar Cristian", dijo.
"Fue un duro proceso enfrentar durante 8 meses a los imputados; uno siente impotencia y angustia pero vamos para adelante y tenemos que encontrar a Cristian", afirmó el joven al salir.
Además de recibir la condena de 25 años de cárcel, Barbieri (un abogado local y ex docente de la Facultad de Derecho de la Universidad del Nordeste) fue inhabilitado en su profesión y como docente. Barczuk fue el primer detenido en la causa y el primero que contó su participación en el secuestro. Ambos fueron condenados por secuestro extorsivo. Alvarenga recibió los 8 años de prisión como partícipe secundaria.
Ahora habrá un segundo juicio oral donde serán juzgados otros nueve integrantes de la banda que realizó el secuestro y de la que quedan prófugos sólo sus dos jefes (ver Ocho acusados).
Cristian fue secuestrado en el 21 de setiembre de 2003, al llegar a su casa del barrio Las Tejas, en la capital correntina. Dos semanas después, su familia pagó 273.000 dólares de rescate en la ciudad paraguaya de Ciudad del Este. Pero nunca fue liberado y se desconoce qué pasó con él.
Se pudo reconstruir que fue llevado primero a la localidad correntina de Saladas, de ahí a Paso de los Libres y luego a Uruguayana, Brasil. Tras el pago del rescate fue traído a la Argentina por algunos de los miembros de la banda que, tras mantenerlo cautivo alguno días en la provincia de Misiones, lo cruzó al Paraguay, donde finalmente lo habrían matado al fracasar el pedido de un segundo rescate y convertirse en muy fuerte la presión de la Policía que los buscaba.