30 de mayo de 2007

La Nación: Un nuevo misil ruso desafía a EE.UU.

MOSCU.- En medio de la peor escalada de tensión entre Rusia y Estados Unidos desde el fin de la Guerra Fría, Moscú probó ayer con éxito un nuevo misil intercontinental capaz de portar múltiples cabezas nucleares, diseñado específicamente para evadir sistemas de defensa como el que Washington planea instalar en Europa del Este.

El ensayo, interpretado como un desafío directo al controvertido plan de Estados Unidos, coincidió con una dura advertencia del presidente ruso, Vladimir Putin, que dijo que el despliegue del escudo norteamericano en Europa convertirá al continente en "un polvorín".

La prueba del nuevo misil ruso amenaza con intensificar las tensiones entre Moscú y Washington en torno a los planes militares norteamericanos, que despertaron temores a una nueva carrera armamentista entre los principales rivales de la Guerra Fría.

Rusia afirma que los planes de Estados Unidos de instalar el sistema de defensa antimisiles en su antiguo patio trasero amenazan su seguridad nacional y pueden destruir el equilibrio de poder en Europa y provocar una nueva carrera armamentista.

Por su parte, Washington afirma que el sistema, que consistirá en la instalación de un radar de gran potencia en la República Checa y una batería de 10 misiles interceptores en Polonia, está destinado a frenar eventuales ataques de países como Irán y Corea del Norte. Ayer, la Casa Blanca insistió en que Rusia no debe interpretar la medida como una amenaza a su seguridad.

El disparo del nuevo misil balístico, llamado RS-24, se efectuó desde la plataforma de lanzamiento de Plesetks, 800 kilómetros al norte de Moscú. El cohete impactó una hora después en el blanco previsto, en la península de Kamchatka, a 5500 kilómetros del lugar del lanzamiento.

El nuevo misil, que servirá para modernizar el obsoleto arsenal nuclear ruso -una de las prioridades del Kremlin para los próximos años-, es capaz de portar hasta 10 cabezas nucleares independientes, que pueden ser lanzadas contra diferentes blancos.

"A partir de hoy [por ayer], Rusia tiene nuevos misiles que son capaces de superar sistemas de defensa antimisiles existentes o futuros", dijo Sergei Ivanov, viceprimer ministro de Rusia.

"Así que, en términos de defensa y seguridad, los rusos pueden contemplar el futuro con tranquilidad", agregó Ivanov, un ex ministro de Defensa de línea dura, considerado un posible sucesor de Putin en las elecciones del próximo año.

Alexander Golts, analista militar ruso, dijo que el lanzamiento fue la respuesta de Moscú al plan del escudo norteamericano, pero también una medida que forma parte del esfuerzo del ejército por reforzar el poderío nuclear ruso, que sufrió un significativo deterioro tras el colapso de la Unión Soviética.

Otra variante de misiles

Rusia también realizó ayer ensayos preliminares de una nueva variante de misiles cruceros del tipo Iskander-M, que tienen un alcance de 300 kilómetros. Ivanov, que asistió al lanzamiento, fundamentó la adquisición de estas armas en la amenaza potencial de países de Asia y Medio Oriente, que, dijo, se están rearmando peligrosamente. "Nuestros vecinos en el Sur y en el Este están adquiriendo misiles de corto y mediano alcance. Para nosotros significa una verdadera amenaza", dijo Ivanov, que no aclaró si se refería a Irán, Corea del Norte o China.

Los lanzamientos coincidieron con una fuerte advertencia de Putin contra el escudo antimisiles norteamericano. "Consideramos dañino y peligroso convertir a Europa en un polvorín y llenarla de nuevos tipos de armas", dijo Putin al primer ministro portugués, José Sócrates -cuyo país presidirá la Unión Europea (UE) a partir de julio-, de visita en Moscú. "Crea riesgos nuevos e innecesarios para todo el sistema de relaciones internacionales y europeas", añadió Putin, que también pidió a la UE que dejara de considerar a Rusia "un monstruo que acaba de salir del bosque, con pezuñas en lugar de pies".

El mensaje de Putin pareció destinado a dividir a los miembros de la UE en torno del plan norteamericano, que ha despertado polémica en el bloque.

Putin ya había alarmado a las potencias occidentales el mes pasado, al anunciar que Rusia suspendería su participación en un importante tratado que limita las fuerzas convencionales en Europa, en aparente reacción por el plan militar norteamericano.

En respuesta al ensayo ruso, la Casa Blanca reiteró ayer que el proyecto no está dirigido contra Moscú. "Estados Unidos ha explicado claramente a los rusos que el escudo antimisiles está dirigido contra otros países que podrían afectar la paz de Europa", dijo el vocero Gordon Johndroe.