24 de mayo de 2007

La Nación: Ultimátum del gobierno libanés a los extremistas islámicos

BEIRUT.- Decidido a neutralizar al grupo extremista Fatah al-Islam, vinculado a la red terrorista Al-Qaeda y atrincherado en un campo de refugiados palestinos en el norte del país, el gobierno libanés dio ayer un ultimátum al movimiento insurgente, al que advirtió que si no se rinde enfrentará una amplia ofensiva militar.

La exhortación fue dada a conocer mientras miles de palestinos abandonaban ayer el campo Naher al-Bared -donde los combates librados en los últimos días han dejado más de 81 muertos-, aprovechando una frágil tregua que rige desde el martes entre los militantes y el ejército libanés.

"El ejército no negociará con un grupo de terroristas y criminales. Su destino es el arresto y si se resisten al ejército, la muerte", afirmó el ministro de Defensa libanés, Elias Murr, en declaraciones a la cadena de televisión árabe Al Arabiya. "[Los extremistas] sólo tienen dos opciones: la primera, que es la que preferimos, es que se rindan y la otra, que no queremos, es la acción militar", agregó.

Pese al ultimátum, varios integrantes del grupo extremista señalaron que no se rendirán y que están dispuestos a seguir luchando hasta las últimas consecuencias.

Desde el domingo último, el ejército y los militantes de Fatah al-Islam han librado los combates internos más sangrientos desde el fin de la guerra civil en el Líbano (1975-1990), lo que ha puesto en jaque la estabilidad del debilitado gobierno libanés y causó la muerte de decenas de personas, entre soldados, militantes y civiles.

Murr no mencionó el plazo otorgado a Fatah al-Islam para que tome su decisión; tampoco reveló los planes militares que ha establecido el ejército para el ataque.

Ayer, sin embargo, resonaba con fuerza la posibilidad de que soldados libaneses ingresaran en el campo, que se encuentra totalmente sitiado por el ejército.

En virtud de un acuerdo firmado en 1969, las tropas libanesas no pueden ingresar en el interior de ninguno de los doce campamentos de refugiados palestinos que existen en el Líbano, que albergan a unas 40.000 personas y donde la seguridad es asunto exclusivo de las milicias palestinas.

Según expertos, la intervención del ejército dentro del campo de Naher al-Bared, donde residen unas 40.000 personas, podría encender una mecha de insospechables consecuencias.

El gobierno libanés, no obstante, ya habría contactado a los representantes de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en Beirut para explorar la posibilidad de que los soldados entren en Naher al-Bared.

En tal sentido, Abbas Zaki, representante de la OLP en el Líbano, señaló que su organización no se opondría a esa decisión, siempre y cuando el campo haya sido evacuado.

Y es más: Abu Aynaín, jefe de Fatah, que es la principal facción de la OLP en el Líbano, no descartó que su propio movimiento interviniera "militarmente" contra el grupo Fatah al-Islam. "Creo que es necesario que nosotros mismos eliminemos esa plaga, y todas las opciones, incluyendo la militar, están abiertas", dijo Aynaín. "No queremos que a través de los campamentos palestinos estalle una guerra en el Líbano", agregó.

Aynaín también declaró que "algunos dirigentes de Fatah al-Islam establecieron contactos con responsables palestinos para que los ayuden a encontrar una solución" al conflicto.

Pero según Abu Salim Taha, uno de los voceros de Fatah al-Islam, el grupo está dispuesto a respetar la tregua, que rige desde el martes a la noche, pero no a rendirse: "Si somos atacados, combatiremos hasta la última gota de sangre", dijo Salim Taha.

Extender los combates

Otro integrante del grupo, que se presentó como Shaihn al-Shami, informó a la cadena de televisión Al-Jazeera: "Tenemos misiles y atacantes suicidas. Podemos combatir durante los próximos nueve meses y extender los combates a todo el Líbano". Y un tercer vocero de Fatah al-Islam, Abu Hureira, indicó que su grupo cuenta con más de 500 combatientes, todos los cuales están dispuestos a emprender una tregua permanente con la condición de que se les permita permanecer en el campo.

Según informó el ejército libanés, ayer se halló el cuerpo sin vida de Abu Madyan, el supuesto número dos del movimiento extremista.

Fatah al-Islam es un grupo sunnita inspirado en Al-Qaeda, que nació en noviembre de 2006, con el propósito de cometer atentados en distintos países. Está integrado por unos 150 palestinos, libaneses y sirios, y según autoridades libanesas, responde al servicio de inteligencia sirio, que busca desestabilizar al Líbano.

Sin embargo, Damasco niega estas acusaciones y sostiene que "la aparición de movimientos islamistas" es el resultado del "vacío del poder" en el Líbano. "Las acusaciones contra Siria reflejan la incapacidad del gobierno libanés para dirigir su país", opinó, ayer, el vicepresidente sirio, Faruk al-Shara.

Por otra parte, miles de refugiados continuaron ayer huyendo del campo Naher al-Bared, por temor a que se reanuden los combates entre el ejército y los militantes. Funcionarios informaron que alrededor de 15.000 personas abandonaron el lugar, lo que equivale a casi la mitad de sus residentes.

Mientras una relativa calma reinaba ayer en el campo, una violenta explosión causó por lo menos cinco heridos en Aley, una localidad drusa del este de Beirut. Se trata de la tercera explosión en la capital o sus alrededores en cuatro días. Las dos primeras, en zonas cristiana y sunnita, causaron un muerto y varios heridos.Agencias AP, AFP, Reuters y EFEEl ministro Murr

Réplica de Siria a Estados Unidos


  • DAMASCO (EFE).- En respuesta a la advertencia que Estados Unidos le realizó anteayer a Siria, señalándole que no tolerará intentos de ese país de descarrilar los esfuerzos para establecer un tribunal que imparta justicia por el asesinato del ex premier libanés Rafik Hariri, el vicepresidente sirio, Faruk al Shara, acusó ayer a Estados Unidos de utilizar a la ONU como herramienta para lanzar una "campaña de desorientación sin precedente" sobre el caso. Agregó que la ONU está siendo utilizada para un "hecho individual" y cuestionó qué no se hubiera establecido aún un tribunal para investigar los crímenes de guerra cometidos en Irak.