La Nación: Máxima tensión en las calles de Caracas
CARACAS.- La tensión política creció ayer en Venezuela al acercarse la hora del cierre definitivo de un canal de televisión opositor, medida tomada por el gobierno del presidente Hugo Chávez, que dispuso ayer un fuerte despliegue de seguridad en Caracas, tras reiterarse las manifestaciones callejeras en contra de la decisión oficial, duramente cuestionada en el exterior.
Un contingente militar con tanquetas y varios camiones blindados, más un centenar de motociclistas, recorrió la principal autopista de la capital, mientras el mandatario asistía a una demostración de los nuevos aviones Sukhoi, comprados el año pasado a Rusia. Los actos de protesta de la oposición por el retiro de la licencia a Radio Caracas Televisión (RCTV), que dejará de transmitir mañana a la medianoche, se reiteraron en los últimos días, mientras Chávez denunciaba planes de sabotaje.
Al cabo del acto militar de ayer, el presidente venezolano volvió a demostrar su determinación y señaló que aunque "llueva, truene o relampaguee", mañana expirará la licencia de transmisión de RCTV y no será renovada. "Me acusan de estar violando la libertado de expresión. «Que el tirano Chávez esto», «que el tirano del Caribe aquello», y difícilmente hay otro país donde haya más libertad de expresión en el mundo [que Venezuela]", afirmó Chávez.
"El domingo se termina la concesión y no se va a renovar. La oligarquía venezolana se siente agredida. [...] Llueva, truene o relampaguee, se acaba la concesión de esta empresa privada y un nuevo canal saldrá al aire minutos después con una señal soberana, para la verdad y la amplia discusión de las ideas", recalcó.
De forma casi inmediata, las autoridades del canal opositor divulgaron un comunicado en el cual solicitaban a Chávez que reflexionara y reconsiderara "la decisión de cerrar un canal que tiene 53 años de historia, preferido por la mayoría de los venezolanos y del que dependen miles de familias".
Tras su reelección, en diciembre pasado, Chávez anunció que no renovaría la concesión a RCTV, al que acusó de apoyar el golpe de 2002 que lo desalojó temporalmente del poder. La frecuencia de la emisora pasará a una cadena oficialista de servicio público que gestionará la Fundación Televisora Venezolana Social (Teves). El gobierno argumenta que la no renovación de la licencia es un acto "administrativo". Sin embargo, los directivos de RCTV sostienen que la medida de Chávez responde a una censura política por la postura crítica del canal. En esto coinciden analistas opositores, que consideran que la decisión del gobierno forma parte de una estrategia para intimidar al resto de los medios informativos que no se adhieren a la revolución socialista.
Protestas
A pesar de los guardias nacionales y policías desplegados para evitar "posibles focos de desestabilización", centenares de estudiantes universitarios -la mayoría, de instituciones privadas- efectuaron ayer concentraciones en Caracas, en rechazo a la decisión oficial. Las marchas opositoras se sumaron al intenso cacerolazo realizado el jueves, justo cuando la televisión y la radio transmitían un discurso del presidente en el que desestimaba las resoluciones de una comisión del Senado norteamericano y otra del Parlamento Europeo que criticaban el cierre de RCTV. En su alocución, Chávez pidió abuchear la actitud de Estados Unidos, al señalar que había alentado a la Organización de Estados Americanos (OEA) a responder ante la decisión tomada por Caracas.
De forma paralela a las manifestaciones estudiantiles de ayer, los obreros oficialistas expresaron en el centro de Caracas su respaldo al gobierno.
El hecho de que no se renueve la licencia de RCTV motivó declaraciones de condena por parte de otros países y de organismos de prensa y de derechos humanos. El Senado de Estados Unidos aprobó una resolución en la que manifiesta su "profunda preocupación" por "el deterioro de la democracia en Venezuela". La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) anunció el envío de su plana mayor a Venezuela para "mostrar su solidaridad" con el canal opositor, cuyo cierre "es una represalia contra una voz crítica que estorba al gobierno". En la misma línea, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) llamó ayer a Caracas a proteger la libertad de expresión, tras reiterar su preocupación por la no renovación de la concesión de RCTV.
También hubo movimientos que aplaudieron la decisión de Chávez, entre los que se destacaron los Sin Tierra de Brasil, algunos sindicatos y organizaciones piqueteras argentinas.
La oposición anunció protestas para hoy y mañana, mientras que los partidarios de Chávez llamaron a festejar el cierre de RCTV.
Un contingente militar con tanquetas y varios camiones blindados, más un centenar de motociclistas, recorrió la principal autopista de la capital, mientras el mandatario asistía a una demostración de los nuevos aviones Sukhoi, comprados el año pasado a Rusia. Los actos de protesta de la oposición por el retiro de la licencia a Radio Caracas Televisión (RCTV), que dejará de transmitir mañana a la medianoche, se reiteraron en los últimos días, mientras Chávez denunciaba planes de sabotaje.
Al cabo del acto militar de ayer, el presidente venezolano volvió a demostrar su determinación y señaló que aunque "llueva, truene o relampaguee", mañana expirará la licencia de transmisión de RCTV y no será renovada. "Me acusan de estar violando la libertado de expresión. «Que el tirano Chávez esto», «que el tirano del Caribe aquello», y difícilmente hay otro país donde haya más libertad de expresión en el mundo [que Venezuela]", afirmó Chávez.
"El domingo se termina la concesión y no se va a renovar. La oligarquía venezolana se siente agredida. [...] Llueva, truene o relampaguee, se acaba la concesión de esta empresa privada y un nuevo canal saldrá al aire minutos después con una señal soberana, para la verdad y la amplia discusión de las ideas", recalcó.
De forma casi inmediata, las autoridades del canal opositor divulgaron un comunicado en el cual solicitaban a Chávez que reflexionara y reconsiderara "la decisión de cerrar un canal que tiene 53 años de historia, preferido por la mayoría de los venezolanos y del que dependen miles de familias".
Tras su reelección, en diciembre pasado, Chávez anunció que no renovaría la concesión a RCTV, al que acusó de apoyar el golpe de 2002 que lo desalojó temporalmente del poder. La frecuencia de la emisora pasará a una cadena oficialista de servicio público que gestionará la Fundación Televisora Venezolana Social (Teves). El gobierno argumenta que la no renovación de la licencia es un acto "administrativo". Sin embargo, los directivos de RCTV sostienen que la medida de Chávez responde a una censura política por la postura crítica del canal. En esto coinciden analistas opositores, que consideran que la decisión del gobierno forma parte de una estrategia para intimidar al resto de los medios informativos que no se adhieren a la revolución socialista.
Protestas
A pesar de los guardias nacionales y policías desplegados para evitar "posibles focos de desestabilización", centenares de estudiantes universitarios -la mayoría, de instituciones privadas- efectuaron ayer concentraciones en Caracas, en rechazo a la decisión oficial. Las marchas opositoras se sumaron al intenso cacerolazo realizado el jueves, justo cuando la televisión y la radio transmitían un discurso del presidente en el que desestimaba las resoluciones de una comisión del Senado norteamericano y otra del Parlamento Europeo que criticaban el cierre de RCTV. En su alocución, Chávez pidió abuchear la actitud de Estados Unidos, al señalar que había alentado a la Organización de Estados Americanos (OEA) a responder ante la decisión tomada por Caracas.
De forma paralela a las manifestaciones estudiantiles de ayer, los obreros oficialistas expresaron en el centro de Caracas su respaldo al gobierno.
El hecho de que no se renueve la licencia de RCTV motivó declaraciones de condena por parte de otros países y de organismos de prensa y de derechos humanos. El Senado de Estados Unidos aprobó una resolución en la que manifiesta su "profunda preocupación" por "el deterioro de la democracia en Venezuela". La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) anunció el envío de su plana mayor a Venezuela para "mostrar su solidaridad" con el canal opositor, cuyo cierre "es una represalia contra una voz crítica que estorba al gobierno". En la misma línea, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) llamó ayer a Caracas a proteger la libertad de expresión, tras reiterar su preocupación por la no renovación de la concesión de RCTV.
También hubo movimientos que aplaudieron la decisión de Chávez, entre los que se destacaron los Sin Tierra de Brasil, algunos sindicatos y organizaciones piqueteras argentinas.
La oposición anunció protestas para hoy y mañana, mientras que los partidarios de Chávez llamaron a festejar el cierre de RCTV.