Infobae: Macabro crimen de un niño conmociona a Santa Cruz
Una familia de Puerto Deseado arrojó por la ventana el cuerpo de un chico que había muerto seis meses antes y que habían robado del cementerio local. En su vivienda, encontraron un brazo del cadáver. La Policía sospecha de una secta
El caso fue descubierto luego de que un vecino alertara a la Policía sobre "cosas extrañas" que observaba en un departamento del barrio 330 viviendas de la portuaria ciudad santacruceña.
Cuando la Policía llegó al lugar con una orden de allanamiento, ante sus ojos arrojaron desde un segundo el cuerpo de un niño, que según se constataría más tarde, había muerto seis meses atrás.
Pero el horrendo episodio no terminaba allí: dentro del inmueble, que era habitado por un matrimonio y dos menores, la Policía halló un brazo que había sido seccionado del cadáver del pequeño.
La Policía sospecha que el hecho podría tener alguna vinculación con cierto tipo de práctica oscurantista, propia de alguna secta.
Los hechos
El macabro hecho se produjo en el sector de departamentos a los que se accede por la Escalera 33, hasta donde llegó la policía minutos después de las 17 de ayer, con expresas órdenes del juez de instrucción Oldemar Orellana, debido a que un vecino del mismo sector había denunciado que allí se practicaban "cosas extrañas".
De acuerdo con declaraciones de un vocero policial, publicadas por un matutino regional, ante la presencia de los patrulleros, un joven se asomó por la ventana del departamento que iba a ser allanado en el segundo piso, y arrojó el cuerpo de lo que parecía ser un bebé.
Ante esta circunstancia, mientras un grupo de uniformados corrió hacia el sitio de la caída, otro ingresó al departamento donde halló a cuatro personas.
Pero allí mismo, los uniformados vieron que en el suelo había un brazo casi disecado de una criatura, lo cual hacía pensar que el mismo se había desprendido cuando el joven arrojó el cuerpo al vacío, a más de siete metros de altura.
Después, se supo que hace dos meses atrás fue profanado el cementerio de Puerto Deseado y de allí se habrían llevado el cuerpo de un pequeño que al momento de fallecer, hace seis meses atrás, tenía un año de edad.
El cajón había sido encontrado, vacío, en las inmediaciones del cementerio y desde aquel momento no se tenían más novedades sobre el destino del cadáver por lo que existen altas probabilidades que se trate del cuerpo arrojado ayer a los pies de la Policía.
Por los datos policiales se pudo conocer que el cadáver no tenía signos de descomposición sino que virtualmente estaba disecado.
Las autoridades no dieron a conocer ni la identidad del pequeño ni de los ocupantes del inmueble, y tampoco si los mismos tenían algún tipo de vínculo familiar con el niño.
Pasados los primeros minutos de estupor e indignación, la Policía procedió a identificar a los ocupantes de la casa, aunque en principio no se libró una orden de detención para ellos.
No obstante, tuvieron que formalizar un domicilio y se espera su comparecencia ante la Justicia.
En este sentido, cobro fuerza la hipótesis de que se podría estar ante prácticas de algún tipo de secta.